Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

CARTA A DIRECTIVAS UPN

Carta a las Directivas de la Universidad Pedagógica Nacional

Movimiento por la Dignidad Docente

 

Bogota, noviembre 21 de 2008

 

Derrumbarse no es acto

       de un instante.

       Los procesos de ruina

       son bien organizadas.

       Decadencias"

Emily Dickinson.

 

Escribo esta carta puesta en el buzón del viento,
Desde una nación donde alguien proscribe el sueño,
Donde gotea el tiempo como lluvia envilecida
Y la risa es condenada por traición a los espejos.

No sé a quién pedirle que abra su ventana
Para que entre esta carta puesta en el buzón del viento.

Juan Manuel Roca

 

Escribimos esta carta con la indignación que nos produce el tipo de gobernabilidad fundamentalista y autoritaria que se esta ejerciendo en la Universidad Pedagógica Nacional.


Escribimos esta carta con la indignación que nos genera encontrar a muchos de nuestros colegas anestesiados por la resignación, la obediencia, el acomodamiento, la indolencia.

Escribimos esta carta con la indignación que tenemos al reconocer, que la indiferencia circula en los corredores, en las oficinas, en el patio, en las aulas, en la plazoleta, en Valmaria, en Valle de Tenza, en el Nogal y sobre todo en el “bunker blanco”. Indiferencia que construye una subjetividad amnésica, miedosa y paralizante.

Escribimos esta carta para Ustedes rector, vicerrectores, decanos y directores de programa. ¿De que pedagogía hablan ustedes? Mejor, en qué criterios éticos y políticos se sustenta la medida adoptada de “dar por terminadas las actividades académicas para los estudiantes de pregrado”. Se preguntan ustedes ¿qué significa cerrar la Universidad? Qué ética sostiene esta decisión y otras tantas que se han tomado y otras que se encuentran en intenciones ¿acaso una ética que se mueve entre el fundamentalismo y el escepticismo?

 

Qué vergüenza nos produce nombrarnos como maestros ante esta generación de jóvenes universitarios que nos demandan un proyecto de formación anclado en sus sensibilidades, corporeidades, en sus conflictos, en sus apuestas por un país de justicia, un proyecto de formación que relieve sus expectativas de vida en cada uno de sus trayectos cotidianos.

Qué vergüenza nos produce encontrarnos con la mirada de estos jóvenes universitarios que nos ven en ruinas, pobretones, imbeciles que ni siquiera tenemos voz para defender nuestra dignidad ni la de ellos.

Que vergüenza tener unas directivas disfrazadas de humanistas, subsumidos en un individualismo gregario, haciendo permanentes remiendos pedagógicos y con una práctica hecha y llena de monólogos.

 

¿Qué herencias estamos transmitiendo a esta nueva generación de maestros que estamos formando en una intemperie de impotencias que no es más que nuestra abrumadora perversidad y mediocridad?

 

Ustedes, vicerrectores, decanos y jefes de departamento, usted señor rector también son maestros, maestros errantes, camaleónicos, atravesados por la precariedad de sus cuerpos, afectos, discursos y relaciones. Precariedad que ve y asume al “otro” maestro y estudiante como amenaza y desde allí gobierna desde micro políticas del miedo y con gestos repulsivos y excluyentes.

 

Abrigamos la esperanza, SÍ, la nombramos, la gritamos, para que juntos, MAESTROS TODOS podamos desafiar esta pedagogía maloliente de autoritarismo, para que podamos resistir al miedo, al desasosiego y a la indiferencia, para que nos juntemos y digamos que sí es posible construir una pedagogía de la alteridad, una pedagogía que sabe habitar la diferencia, una pedagogía como práctica de la conversación, una pedagogía que nombra mundos posibles, una pedagogía donde nos hacemos cómplices en la justicia y en la solidaridad. Una pedagogía de la natalidad, como nos ayuda a nombrarla Hannah Arendt “Nada es más fuerte y más débil al mismo tiempo que el recién nacido”.

 

Y aprovechando que se acerca las celebraciones de la navidad, esperamos que tengan felices y prósperos sueños con la universidad cerrada, componiendo odas, novenas y decretos y por supuesto no se les olvide participar en la minga de solidaridad con el pueblo indígena, porque allí en otros lugares se puede asumir otro semblante y ¡Ah! una modesta recomendación para que lean de cuando en vez la condición humana de Hannah Arendt.

 

Colectivo de Maestros en Asamblea

UPN


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