Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

EL LUNAR DEL CONGRESO DE LOS PUEBLOS

Por: El Macarenazoo
Fecha de publicación: 21 de abril de 2013.


Es una incoherencia política pensar que por haber pagado pauta publictaria en una serie de medios de comunicación hegémonicos se haya roto el cerco informativo...

Como un triste lunar puede calificarse que el Congreso de los Pueblos, o alguna de sus organizaciones, haya pautado en medios de comunicación hegémonicos, para promocionar el evento que se desarrolla en la Universidad Nacional. La invitación pública la pagaron para que apareciera a color en la revista Semana, el diario ADN (ambos de la Casa Editorial El Tiempo), Caracol y en Publimetro... mucha sorpresa y malestar nos causa como medio de comunicación alternativo y popular que esto haya sucedido a espaldas de procesos de comunicación, que, como este, siempre han estado prestos a colaborar con el desarrollo popular del Congreso y de los espacios sociales en general; siempre realizando la labor de corazón, de manera voluntaria, y sin requerir ninguna clase de contraprestación ni económica ni en especie... Creemos en el Congreso de los pueblos, como creemos en la posibilidad de articular las luchas sociales, y descreemos ahora de lo acertada de su visión y coherencia política, al pautar, bajo la efigie de un malévolo “plan de medios”, una invitación por la cual, de seguro debieron haber pagado millones de pesos. El Congreso deberá dar cuenta de este gasto, y en aras de la transparencia, autocrítica y bienestar del propio proceso, es menester y urgente hacerlo público. La crítica acá, sin embargo, no es económica, es una reflexión política que plantearemos en pocas líneas a continuación.

Quizá por pensarse como un proceso de índole nacional, al Congreso o sus organizaciones les falta ver algunos procesos y auténticas peleas que han tenido que afrontar los que a su visión, son los pequeños medios: se trata de los que en Bogotá se denominan comunitarios y alternativos. Estos medios han logrado al día de hoy que los denominados planes de medios de las instituciones públicas del Distrito vean y tengan que hacer partícipes de sus pautas y proyectos comunicacionales a estos medios populares, empíricos y locales. El análisis demuestra que el total invertido en los últimos cuatro años en gastos de difusión en Bogotá fue de $301.000’092.000; para los medios masivos se invirtió el 98.8%, para Canal Capital el 1% y para los medios comunitarios sólo el 0.7%., que en el 2012 fue de 0.3%, es decir, los gastos de difusión de nuevo se fueron para RCN, Caracol, La W y El Tiempo, siendo ellos los que están con el partido de la unidad democrática, con los partidos de la anti-democracia, el dinero no se va para los medios comunitarios, sino para los medios masivos de comunicación. Se espera que en Bogotá se logre la llamada ley de tercios, en donde las instituciones deberían destinar un tercio del presupuesto de pauta para los medios comunitarios y alternativos; sin embargo lo mínimo que se espera es que la cifra presupuestal pase este año a un mínimo del 10%.

Ciertamente – vale decirlo –, bajo la administración de Petro, la visión es que la participación, que incide en fortalecimiento y sostenimiento de los medios, en comunicación comunitaria y alternativa aumente para hacerle contrapeso a la desinformación de los masivos. Canal Capital, por ejemplo, siendo un medio institucional, ha logrado modificar su parrilla de programación, para atacar la desinformación y la manipulación mediática, procurando atraer nuevos televidentes, sin perder su objetividad informativa y su puntualidad en las noticias. Con un panorama de medios “pequeños”, moviéndose por toda Bogotá desde hace un par de años, y generando de esta manera pluralidad de la información, opinión y crítica, no se hizo esperar la respuesta de El Tiempo: sacó el denominado ADN, un periódico de circulación diaria, de distribución gratuita, y que a través de un lenguaje pueril trata de acercarse a la comunidad, porque supuestamente a la ciudadanía le gusta leer las notas de sangre, los titulares rimbonbantes y el cero análisis y opinión en un medio.  Este medio quiso enlistarse como comunitario y la Mesa Distrital de Comunicación logró que fuera sacado de esa consideración a nivel de la ciudad. Frente a la maquinaria de poder distribuir periódicos gratuitos, a diario, y miles de miles de ellos, obviamente los medios comunitarios y alternativos (por lo menos los impresos), no pueden competir; para el sector de prensa de Bogotá, es claro que El Tiempo publicó este diario con la clara intención de abollar las nuevas propuestas comunicativas que no reflejaran el pensamiento único.
 


Las principales pautas aparecieron en medios de la Casa Editorial El Tiempo: ADN y Semana (foto).


Los medios que somos comunitarios y alternativos, apenas hasta ahora, o por lo menos en nuestro caso que existimos desde el 2005, tenemos más acceso a espacios de deliberación sobre el tema de comunicación, incidencia en la decisión de presupuestos, y pese a las críticas una política de gobierno que garantiza la equidad de la información, y por lo tanto la participación en igualdad. Un abismo de diferencia separan las concepciones de los medios hegémonicos y los contrahegemonicos: los primeros están al servicio del capital, en algunos casos son los que literalmente mandan en algunos países (basta ver lo que los medios privados ordenaban durante el golpe de Estado en Venezuela en 2002, en el documental “La revolución no será transmitida”); los segundos son hechos por y para la gente, para la unión de los pueblos. La distinción debería ser clara en el accionar político de las organizaciones sociales; sin embargo la pauta publicitaria del Congreso de los pueblos se paga en el primer grupo y no en el segundo; a los que acompañan el proceso, que colocan pautas “gratuitas”, por solidaridad, no se les informa siquiera, y por ende no se les respalda su proceso... deja mucho que pensar. No sólo pasa con el Congreso, también sindicatos, maestros, y diversas organizaciones buscan siempre a los medios capitalistas “porque son los medios más frecuentados por la gente, los canales más efectivos,” desconociendo per se en muchas ocasiones quiénes leen esos medios, y quiénes leen los nuestros... es evidente que los nichos lectores son más particulares en los medios alternativos, y por consiguiente más persuasivos que lo que pueden generar los masivos, por más miles de veces que se haya impreso el periódico. Para la muestra un reto: ojalá no sea así, pero la experiencia demuestra que si se hiciera una encuesta en estos días del Congreso, y se le preguntara por qué llegó a participar (sobretodo a los de Bogotá o que no son activos de algunas organizaciones del Congreso), seguro que muy muy pocos, o nadie, diría que llegó allí única y exclusivamente por “una publicidad en ADN” que haya leído; seguramente sí la vio, es imposible no darse cuenta, pero esa no fue su única fuente de información. Además tratandose de una publicidad totalmente descontextualizada, es decir sin contexto, mientras nosotros tenemos la memoria viva paso a paso con registros en nuestros medios de los encuentros de organizaciones sociales que propenden por el buen vivir de nuestros pueblos.

La plata que podría ser mejor aprovechada para fortalecer procesos de medios, se terminó desperdiciando en pautas en medios hegémonicos, quienes obviamente comen muy bien a su costa. ¿A cambio de qué? De legitimar la incoherencia política de la organización, y mostrar un falaz resultado que no es prueba de lealtad con el movimiento social. Nosotros participaremos en el Congreso, a nivel de nuestros procesos sociales con las comunidades (que por cierto es una característica bien diferencial entre lo que hacen medios del oligopolio y nosotros, quienes hacemos información de la comunidad, porque surge de ésta); varias personas colaboradoras y partícipes activas seguramente estarán en las mesas del encuentro, pero a nivel ya meramente institucional el periódico realiza su acto de protesta por la incoherencia política del Congreso quitando su imagen publicitaria de nuestra página web y perfiles de redes sociales (en donde estaba puesta), evitando ser parte de una manipulación mediática, que según los defensores es para “generar un impacto en la sociedad y en la opinión pública.” Esto, finalmente, no significa que se deje de informar, y por ende apoyados en los medios amigos, colocar el streaming del encuentro, y algunas notas que podamos considerar pertinentes para su difusión.

Construyamos vida digna...
¡Tengamos dignidad!


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