Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

¿POR QUÉ NO HABLAR DE LA REALIDAD?

DE CARA AL DEBATE EN LA UNIVERSIDAD DISTRITAL.
 
Bajo la lógica de que el que calla otorga y el que protesta se siente aludido, elijo la manifestación como un medio democrático sano, necesario y constructivo, sin que ello implique asumir culpas sino responsabilidades como estudiantes forjadores de la construcción y el progreso de nuestra nación.
 
Ante la incapacidad dialéctica surge la inoperancia y el mal uso del debate racional, cerrando la puerta a la construcción de diversas ideas, silenciadas en el pensamiento de otros.  Este es el argumento que cubre nuestras políticas gubernamentales actuales que entran en contravía del desarrollo y la igualdad de derechos, más aún cuando se pretende satanizar el Alma Mater, en vez de propender por su fortalecimiento, pues la educación es la mejor forma de garantizar propuestas para el desarrollo económico, político y democrático –un estado de derecho– capaz de afrontar los problemas en busca de la mejor solución que beneficie y proteja holísticamente nuestro nicho social, cultural y ambiental, repercutiendo en las mejoras de la calidad de vida, con personas cada vez más autónomas y críticas, capaces de participar activamente en su entorno, evitando así ser simples consumidores de oxigeno y caminantes en caminos totalmente desconocidos.
 
La universidad pública debe ser de los pilares fundamentales para la nación, para la edificación de conocimiento que garantice aportes con criterios académicos aplicados en el mundo real, empero se debe ofrecer las garantías económicas por parte del gobierno para lograr tal objetivo.  Para llegar a tal fin se requiere de la aceptación de los derechos y de la lógica de que la fortaleza implica grandeza y mejores logros,  que la unión hace la fuerza y que en nuestros tiempos donde el ser humano ha evolucionado a tal punto que las ideas desplazan y guían los cuerpos  –la fuerza bruta– obedientes a sus ordenes, es aquí donde tenemos cabida los seres humanos como actores reales en nuestra sociedad.
 
Es momento de bofetear la hipocresía y saludar la realidad, es tiempo de que Colombia se dé cuenta de la problemática real del país y del mundo, de los grandes problemas económicos, del TLC, de la depredación del medio ambiente por causa del sistema que permite acabar la vida del planeta por ambiciones de riquezas y poder , del irrespeto a los derechos humanos y la macartización a la crítica, callando el impotente silencio a causa del temor que implica hablar con otras palabras del mismo lenguaje.  La excesiva efectividad de la seguridad democrática – al mejor estilo medieval– es tan eficaz que cubre los rostros de dolor por tratar de opinar diferente al actual y perfecto régimen democrático que está legitimando una sociedad-esclavitud, dejando en cautiverio toda manifestación creativa, aplastando las semillas antes de germinar y adoptando la figura del Dios castigador y omnipotente.
 
Como estudiantes de la UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS nos sentimos atropellados por los juicios emitidos por miembros del gobierno con respecto a nuestra cosmovisión, pues no podremos estar seguros  portando el carnet que nos identifica como estudiantes y profesionales de esta institución por la manera despectiva con que se está tratando esta situación, como si fuésemos terroristas que en cualquier momento podremos ser víctimas hasta de un falso positivo. Porque actualmente se sindica a cualquier persona de terrorista sin oportunidad  de defenderse, pero eso si, generando alto impacto social por medio de las noticias de los periódicos y de televisión, es por eso que la cacería de brujas se debe mantener, para que la gente siga hablando de eventos irrelevantes y no identifiquen lo que hay detrás de estas capuchas –noticias y posturas políticas hipócritas que ocultan los problemas más coyunturales del país– bajo una doble moral. Es decir, pan y futbol, perdón, circo pal pueblo “para que no piensen y nos descubran”.
 
Escribo estas líneas en la biblioteca de la facultad, rodeado de estudiantes y de tres policías de civil, sin capuchas ni fusiles, simplemente con un computador prestado y la danza de mis dedos guiados por ideas que habitan en mi mente, sin el ánimo de violentar a nadie.   De la misma manera, invito a las personalidades del gobierno nacional y a la iglesia a un debate abierto en la UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS, sede de ingeniería, de cara al país y sin ninguna capucha; así mismo a los medios de comunicación, a su transmisión en vivo y en directo,  que Colombia entera presencia el debate de ideas, que se escuchen las propuestas de la academia, de estudiantes y profesores que argumentan soluciones y proyectos de vida para los colombianos.  Si es preciso que se hagan consejos comunitarios en las universidades públicas, sin temor de ser atacados por los lápices y por lecturas profundas que no son terroristas, es que traen otro punto de vista que se debe conocer y discutir desde la autonomía universitaria y de la ciencia.
 
Si la universidad, la sabiduría de los científicos y filósofos son obsoletos en la política colombiana, entonces repudio haber aprendido a leer y escribir con la ingenua ilusión de labrar un mejor mañana.  Así mismo espero se reconozca la libertad de este escrito y de mi integridad por atreverme a escribir en vez de quedarme tranquilo mientras todo pasa a mi alrededor.
 
“Como si ser estudiantes y profesionales de universidad pública fuera un delito”
 
Atentamente, 
Alezander Lamus
Representante Estudiantil Facultad de Ingeniería, UD.


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