Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

SOCIEDAD MATERIALISTA HUMANOS O ROBOTS

Por: Angie Gomez Sanchez.
Fecha de publicación: 13 de mayo de 2016.




Calles abarrotadas de negocios que ofrecen desde un pequeño perfume hasta concesionarios gigantescos con ofertas de lujosos automóviles; gente corriendo de un lugar a otro, esperando el turno para pagar en los centros comerciales un artículo de ultima gama que hace una hora llegó a Colombia; niños lloriqueando y exigiendo a sus padres el videojuego más reciente para PlayStation 4 porque sus amigos ya lo tienen en casa; parejas viendo vitrinas y soñando con adquirir la sala ergonómica que ¡hará su vida más placentera!

¡Sociedad materialista! ¡Eso es en lo que nos hemos convertido! En una sociedad plagada de moda y espectáculo, sociedad que se fascina ante un nuevo iPhone o unas nuevas gafas de sol. ¡Triste sociedad aquella que se desborda ante la magnánima oferta de un monopolio comercial que se deleita en el poder adquisitivo de las masas! Infame sociedad que se desvela pensando en qué comprar para la fiesta, en qué vestir el fin de semana o con cuál dispositivo nuevo aparentar su opulencia…

Infortunadamente los años pasan y nuestra raza humana se hace una con la computadora; niños sentados frente a su dispositivo móvil durante horas eternas, sin siquiera sollozar un suspiro; robots de escritorio hacinados en sus oficinas que actúan como “maquinas programadas” para escribir 300 palabras en un minuto y no levantar su cabeza siquiera para saludar a su colega; adolescentes desperdiciando su tiempo en redes sociales creyéndose la tontería de tener 1 millón de amigos; masas enteras de seres humanos actuando como zombies tras el estreno de la última línea de ropa deportiva o la más reciente película en cartelera…

No es de extrañar que nuestro idioma se vea plagado de expresiones extraídas de las maquinas que ahora “piensan” como nosotros, o que son capaces de “hablarnos” con sus propias y estructuradas voces no convencionales; así, es más fácil entender el hecho de que “estamos en modo silencio” o en modo “batería baja”, o mejor aún, nuestros niños son tan bien educados por la flamante era tecnológica que leen "clásicos memorables de la literatura universal" como “youtuber school”, “el libro troll” o “ chupa el perro”.

¡Sociedad materialista! ¡Robots mediáticos y marionetas de turno, obreros del poder y durmientes conformes con el sueño de la fama, de la fortuna, del lujo y de la exuberancia! Hemos dejado de vivir, de sentir, de amar, de soñar, hemos dejado de dialogar, de jugar, de disfrutar…

¿Qué ha pasado con las tardes en familia, las salidas bajo la lluvia, las caminatas entre los árboles, los cafés bajo los arreboles de un intenso atardecer? ¿Dónde están las sonrisas cálidas bajo la brisa, los juegos de barrio en las esquinas, los momentos de oratoria con los abuelos, la tradición oral y escrita, las historias de amor y de familia que se tejian durante la comida? ¡infortunio de la vida! ¿Qué ha pasado con el dialogo en familia, con las citas cara a cara, con la literatura bien construida, con el arte de la vida?

¡Sociedad materialista! Somos robots de un siniestro tranvía, que se mueve sin compasión anulando la creatividad y la fantasía, arremetiendo contra la cultura y la cercanía, cavando pozos de apariencia y de codicia; sociedad materialista en la que vivimos, de la que hacemos parte y no surgimos, todo por dedicar nuestro tiempo, labor y talento a una era descontrolada de avaricia, que nos hizo presos como robots sin pensamiento, dejando aminorado nuestro portentoso ingenio.

Así, así es que pasamos nuestros días como lineales robots sin vida…


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