Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

LA PALABRA QUE CAMINA EN LA SABANA

Por: G.A.C.R.*

 

Reunidos en torno a la palabra, en la sabana de Bogotá, el país de Mú, Mhuykyta, decenas de personas se reunieron para participar en la línea temática “Interculturalidad, identidad y territorio”, como un escenario que proyectara saberes y compartiera conocimientos dentro del Primer Foro Social Sabana. Masivamente, miembros de los resguardos cercanos llegaron al encuentro, denotando así un sentido de pertenencia para este tipo de espacios políticos dentro del territorio originario del gran pueblo muisca, gobernante indiscutido de la planicie arrebatada hacía 516 años con la llegada de foráneos al continente; a ellos, los acompañaron estudiantes, afrocolombianos, músicos, etc., que departieron su espíritu durante los tres días del encuentro.

 

La línea temática tiene una especial relevancia en el contexto de lo que significa empoderar y fortalecer los distintos procesos organizativos de la sabana de Bogotá, utilizando como medio para ello, el encuentro de organizaciones del FSS. Una de las premisas de la organización desde el principio, fue entablar una relación real y directa entre nuestra cultura original y las transformaciones que imponen el presente, teniendo en cuenta que ese pasado se encuentra, según los participantes del FSS, en un “eterno presente”; por esto, la concepción de “Hycha Yunga Mhuykyta”, no debía ser una constante de una serie de actividades enmarcadas en ese imaginario, sino que se fortaleció como un lugar común transversal a todo el FSS que desde el lenguaje propusiera ese mundo posible.

 

La lengua mhuyskubun, cosmogónica, según la interpretación de los participantes, mereció ser analizada en toda una jornada de trabajo, dando como resultado un análisis más amplio de la cultura, del pueblo, del comunero indígena, de la situación propositiva y legal de las comunidades ante los nuevos gobernantes. El mhuyskubun ha sido referenciado en sendas notas antropológicas y lingüísticas alrededor del mundo; tal vez, uno de los estudios más conocidos es el hecho por Mariana Escribano, quien afirma que realmente esta lengua ha de ser la primigenia, dadas algunas circunstancias lingüísticas, que en el sentido de algunos comuneros contemporáneos, ven con una mirada euro céntrica la historia e interpretación de los pueblos indígenas. Pese a que hay algunos líderes, como el gobernador del resguardo de Cota, Alfonso Fonseca, que creen en la versión de Escribano, algunos, como la Gran Nación Mhuyska Chibcha, abogan por otra clase de estudios, “para cuidar el pensamiento”, como los realizados por el Instituto Caro y Cuervo, y más exactamente de la autora María Estella González de Pérez. Es decir, se respalda la idea de interpretarnos desde nuestra propia visión, y no desde una serie de imaginarios que han permeado la historia de los pueblos. Escribano, realiza una excelente visión e interpretación desde el orden lingüístico, pero desconoce y objeta varias situaciones comunales que convierten la lengua en ente más potente, más dinamizador.

 

La lengua propone ser un baluarte de la identidad latinoamericana, que en los pueblos originarios se desarrolla con el pensamiento, es decir, ahora hablar muishka va más allá de saber la significación de una serie de palabras, es sentirlo. Actualmente no hay ningún hablante mhuyskubun, empero aún se conserva la lengua a través del indigenismo, que día a día, subconscientemente utiliza la mayor parte de la población de la región central de Colombia, porque es este uno de los legados que mayor fortaleza da en las generaciones futuras al ser la comunicación, el acento, de la madre tierra (guaia hycha) y del sol (xie) a través del padre Iguaque y de la madre Bachue, que subsisten en nuestros genes indígenas, la memoria de los antepasados.

 

Quizá el evento que más conglomeró a los participantes del FSS con las raíces, fue la clausura de la línea temática, “Cusmuy Mhuykyta”, que, a pesar de haberse programado, fue uno de los eventos que más soltura y desenvolvimiento espontáneo generó entre los asistentes. Al aire libre, autoridades e indígenas de Cota, Bacatá, Usme, Fonquetá, La Vega, Soacha, Suba, entre otros, dejaron que su pensamiento fluyera y compartieran con afrodesendientes, estudiantes, líderes sociales, etc., la palabra y las enseñanzas que fomentan el sentido identitario que se le quería mostrar al evento. El oro que buscaron afanosamente los conquistadores les fue imposible arrebatar, pues éste estaba en el pensamiento de aquellos nativos que, de una forma u otra, lo han depositado en cada generación sabanera. La chicha, el tabaco, el trueque, como elementos indispensables de la cosmogonía indígena, irrumpieron ese último día de actividades autogestionadas, que no fueron opacadas con un ruido estridente que quiso opacar la solemne ceremonia, y que provenía del evento oficial de la alcaldía de Facatativa, cerca de la “maloca” en la cual 200 personas se encontraban atentas a la sabiduría y llenando con respuestas y preguntas el espacio de su interior.

 

Teniendo como referencia que el pueblo que se aproxime a su originalidad, es más propenso a crear modelos de vida autónomos, los participantes del País de Mú, afirman que esta resistencia no es una propuesta, porque ésta acarrea algo aún más autóctono, que diversifica las costumbres de vida, empoderando a cada sujeto en su ser, con lo que implica ser mhuyska: Tener la sensibilidad, el interés, el pensamiento, que permee la cosmogonía indígena, y no ser un académico más que a partir de la lengua se dedique a descifrar códigos, incorporando a su esencia, algo que no siente como propio.

 

El encuentro de saberes en torno a la interculturalidad, la identidad y el territorio, sirvió también para ser un espacio de denuncia frente a las irregularidades del actual sistema. Las manos codiciosas, sediciosas e imperialistas han entubado y secuestrado el agua y el fuego, que permiten el desarrollo de la aún vigente nación muisca; esto permite que de la madre tierra se tome indiscriminadamente cuanto recurso sea necesario para mantener un control de vida esteoritapado que no refleja la condición de comunidad del ser humano, permitiendo así incluso que la mente quede circunscrita, cuadriculada, a los moldes europeos, que medio milenio atrás, arrasaron la región. Ser muisca es una forma de comportarse frente a estas situaciones. Así mismo, hubo un espacio de discusión donde se abordó la legalidad de las actuales comunidades indígenas, que desde los resguardos preservan el territorio y la tradición, pese a que su constitución se aclaró con la actual constitución neoliberal. La conciencia de estas jurisdicciones especiales indígenas debe avocar lo propio, por ello es tan imperioso decir fuertemente que las organizaciones indígenas no deben contribuir a la desgracia de la misma etnia, sometiéndose asolapadamente a los designios de un gobierno menos legitimo que el que administra la propia comunidad (más que los cabildantes) en su espacio original de espiritualidad.

 

Este territorio es nuestro, ze quyca, nuestra tierra. Hycha Yunga Mhuykyta a través de las generaciones, porque nosotros somos del país de Mú, de la actual sabana de Bogotá, territorio del poderoso pueblo chibcha.

 

* EL MACARENAZOO; coordinador línea temática “País de Mú, Ze Quyca – Interculturalidad, identidad y territorio”


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