Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

FUNZA EL MUNICIPIO DEL PAIS CON EL MAYOR PORCENTAJE DE SUELO SUBUTILIZADO

Por: El Macarenazoo.
Fecha de publicación: 5 de julio de 2015.



Funza, Cundinamarca, es el municipio del país con mayor porcentaje de suelo subutilizado, según un estudio del IGAC (Instituto Geográfico Agustín Codazzi) revelado esta semana. De las 6.178 hectáreas que posee el territorio, 5.568 sufren el inadecuado uso, lo que significa un 90% del total. El estudio hace el análisis teniendo en cuenta la vocación tradicional del suelo en Funza que pasó de ser agroindustrial a ser rellenado de bodegas y áreas de construcción, o susceptibles de serlo.

En términos generales en Funza ya no existen cultivos propios y todo lo que la población consume llega de afuera. El caso de este municipio sobrepasa hasta los peores pronósticos y las peores cifras en términos de buen y adecuado uso del suelo del país, pues se ha perdido la mejor tierra para la agricultura para cederlo a la industria de la urbanización y el almacenamiento de mercancías. El promedio de la sabana de Bogotá de suelo subutilizado está en el 63%. Según el estudio del IGAC del 2014, toda Cundinamarca alcanzaba un 51% de área con conflictos por el uso del suelo. El año pasado los peores departamentos ranqueados fueron Norte de Santander y Sucre con un 78%, y en este 2015 el puesto lo ocupó sólo Sucre con el mismo porcentaje, mientras que el otro logró, a través de las buenas proyecciones de los planes de manejo ambiental, bajar la cifra a un 40% con conflictos de uso del suelo. Finalmente, el promedio nacional de áreas con conflicto del uso del suelo llegaba al 28% según el IGAC, en un estudio de hace un año.

¿Por qué Funza es el municipio peor ranqueado en esta estadística ocupando el primer lugar de uso inadecuado del suelo? Según el candidato al Concejo de Funza
Guillermo Castro, veedor ambiental del municipio, la razón principal es el “proyecto de ciudad fallido” que promovió, en cabeza de las últimas administraciones, cambios del uso del suelo, a través de las modificaciones excepcionales al POT (Plan de Ordenamiento Territorial), que en su concepto podrían haber sido ilegales dado que “la Ley contempla que las mismas debieron tramitarse a través de cabildos ciudadanos con el lleno de los requisitos contemplados en la Constitución para tal fin.” “Acá en Funza lo que prevaleció fue un interés meramente económico, que arrasó al medio ambiente, que arrastró los problemas de Bogotá a la sabana, y en Funza las administraciones recibieron con las manos abiertas y los bolsillos llenos, a través de exenciones de impuestos y suelos baratos que, al igual que en la zona franca de Mosquera, pasaron de la noche a la mañana a costar miles de millones de pesos,” afirma Castro, también secretario de asuntos políticos del Polo Democrático Alternativo en el municipio. Y es que precisamente esta semana se conoció que el actual alcalde Jorge Machuca “olvidó” cobrar durante todo su mandato cerca de 3.000 millones de pesos a uno de los complejos industriales que se construyeron en los últimos cinco años.

Las consecuencias a la que se ven abocadas las zonas del país en donde el suelo no es utilizado para lo que realmente es su vocación, son innumerables: justamente otro estudio del IGAC de este año advirtió que estos territorios serían propicios para la ocurrencia de tragedias ambientales generadas por fenómenos climáticos atípicos como la extrema sequía y/o la temporada de lluvias, pues la alteración de los suelos lesionarían gravemente la capacidad de los mismos para atenuar los cambios extremos, propios del calentamiento global. El Sistema de Información Ambiental de Colombia, citado por la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional, advirtió que cuando “la utilización de suelos no coincide con la aptitud de los mismos” se derivan daños “imprevisibles y con consecuencias sobre una gran variedad de servicios ecosistémicos”, esto en parte a la erosión de la que es víctima la tierra, perdiendo la humedad del suelo y por ende, en la mayoría de casos, un nulo flujo normal del agua. Para el IGAC, “el endurecimiento del suelo genera que el agua no pueda infiltrase (sic), por lo cual se acelera su paso hacia el río Bogotá y produce un desbordamiento”, aumentando los casos de inundaciones en la sabana.

Y no sólo la calidad del medio ambiente se deteriora, sino el propio bienestar de los habitantes oriundos de los territorios afectados, lo que provoca desplazamientos forzados de campesinos y agricultores, “ya que el poco dinero que les generan los cultivos no puede competir con los que ofrecen las urbanizadoras para construir un edificio o un condominio”, afirmó Juan Antonio Nieto Escalante, director del IGAC al mostrar la increíble cifra de Funza que comparada con todo el territorio nacional, sobrepasó los más terribles pronósticos que hace una década se hicieron sobre la materia, y es que la ciudad “fallida” en estos diez años triplicó su tamaño de área construida, siendo el cuarto municipio del país de más alto avalúo rural, pero donde ya, al parecer, se extinguió la agricultura para siempre. "Y es que la única manera de recuperar en algo lo destruido, es modificar radicalmente el Plan de Ordenamiento Territorial por uno donde se cambie la vocación de suelo seco que pregonaron las dos últimas administraciones, por un territorio más verde, deteniendo en el acto todo proyecto urbanístico, haciendo un alto en el camino para reconciliarnos con nuestro terruño y comprometiendonos a defender 100% al humedal, los árboles, la fauna, la vegetación, la soberanía alimentaria y los campesinos," concluyó Guillermo Castro.


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