Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

ASI VA EL PROCESO CONTRA ESTUDIANTES Y LIDERES VICTIMAS DE FALSO POSITIVO JUDICIAL

Por: Adriana Leaño Siado.
Fecha de publicación: 12 de julio de 2015.



Muchas gracias de corazón a quienes han manifestado su afecto y solidaridad con mi amiga Paola Salgado y con las demás jóvenes, estudiantes y líderes que fueron capturados. Ayer sábado, la Fiscalía finalizó la imputación fáctica, es decir, la comunicación de los hechos que son objeto de investigación; no se dijo nada sobre las recientes explosiones en Bogotá. Mañana lunes 13 de julio a las 9 a.m., continúa la audiencia con la imputación jurídica, es decir, el momento en el que la Fiscalía indica a qué delitos corresponden esos hechos y cuál es el grado de participación o responsabilidad de cada persona procesada, según su criterio. Luego de esto viene la audiencia de medida de aseguramiento, o sea, cuando la Jueza decide si continúan o no en privación de la libertad mientras se termina el proceso. Aquí les dejo una nota con información más detallada de lo que se ha visto en las audiencias públicas, intentando hacer más clara la cuestión jurídica, para que tomen lo que sirva, copien sin cita, difundan, propongan y contrarrestemos la desinformación de los medios masivos. ¡Todo por amor y libertad!

Lo que ya pasó.

Desde la noche del miércoles hasta las 4 a.m. del viernes, se adelantó el control de legalidad de los allanamientos y de las capturas, básicamente, la verificación del procedimiento. Esta audiencia fue reservada, por lo que tengo sólo información de oídas. La Jueza los legalizó (dijo que estaban bien hechos, con orden previa y con respeto a las garantías). La defensa apeló esta decisión porque encontró varias irregularidades, tales como el abuso de autoridad en los allanamientos y que se excedió el término de 36 horas para legalizar la captura. Sobre esta apelación decidirá otro Juez (superior jerárquico), pero mientras tanto sigue el proceso como si la legalización fuera correcta.

La imputación.

Desde el viernes en la tarde hasta la noche de ayer sábado, se cursó la primera parte de la audiencia de imputación, que es el momento procesal en el que la Fiscalía comunica oficialmente a las personas capturadas los hechos sobre los cuales recae la investigación, el delito al que corresponden y el grado de responsabilidad o participación de cada procesado en las conductas. Es una audiencia previa y no hay lugar a confrontar pruebas, solamente se escucha a la Fiscalía, que puede exhibir los materiales probatorios con los que cuenta. La parte fáctica de la imputación, que es la que ya terminó, es muy importante porque marca la pauta del resto del proceso: no pueden adicionarse otros hechos ni variarse sustancialmente la conducta que fue informada. Y básicamente los hechos que presentó la Fiscalía hasta ayer se resumen en la preparación y realización de un "tropel" en la Universidad Nacional, el pasado 20 de mayo de 2015. No pudo decir nada sobre las explosiones del 4 de julio, ni siquiera se refirió a este hecho, ni enseñó un indicio para decir que están vinculados. Entonces ya está claro que fue un falso positivo judicial, para mostrar resultados rápidos a la opinión pública y a la ciudadanía atemorizada. Si querían investigar el "tropel", habrían podido hacerlo desde antes, incluso evitar su consumación, sin hacer magno escándalo y si señalar a los jóvenes de terroristas.

En esta audiencia no es necesario que la Fiscalía revele las pruebas con las que cuenta, pero debe exhibir algunas cuando va a pedir que los capturados sigan privados de la libertad mientras continúa la investigación y se adelanta el juicio. Con tales elementos la Juez decide si es posible inferir razonablemente que esas personas son autores o partícipes de ese hecho, como requisito para mantener la privación de la libertad. ¿Qué pruebas presentó la Fiscalía? Primero explicó la forma en que rastrearon tres abonados telefónicos a interceptar, a partir de múltiples búsquedas selectivas en bases de datos. Como dije en otra nota, empezó con un celular que no explotó el 29 de julio del año pasado y de ahí buscó todos los números que habían marcado a ese, seleccionando otros números que marcaron a otros números, que marcaron a otros, de los cuales 3 aparecían vinculados a las cuentas de Facebook en perfiles que a la Fiscalía le pareció pertinente investigar… Esos tres números fueron interceptados y, escuchando las conversaciones que sostenían, terminaron chuzando también a todas las personas que están ahora capturadas (y seguro a muchas más).

Lo que se mostró en la audiencia son comunicaciones para cuadrar reuniones y, según la Fiscal, organizar la protesta en la Universidad Nacional del 20 de mayo. En el caso de Paola, las conversaciones son para asistir a una panadería en la que se hablaría de una tesis de grado y otras para acordar un encuentro en la misma Universidad. Eso y nada más. También se escucharon conversaciones íntimas de un par de estudiantes en relación afectiva, entre las que por ahí se sale la palabra “papabomba” a la que tanto alboroto le hizo la prensa. Nada aterrorizante ni extremadamente peligroso.


Los resultados del seguimiento y la vigilancia muestran casi lo mismo: salidas y entradas de lxs jóvenes a sus casas, a la universidad, a una reunión, a una papelería, a un centro comercial. La Fiscalía ha hecho énfasis en un encuentro en una casa del barrio El Tunal que también allanaron y que supuestamente fue el lugar para preparar la protesta, así como en los seguimientos que reportan la adquisición de los implementos para el tropel: cuerdas, tablas, puntillas, canecas de basura. A esa reunión en El Tunal no asistió Paola, y el seguimiento que se le hizo se resume en unas fotografías ingresando una caja a su carro y otras cuando se dirige a la Universidad; según la Fiscalía ahí llevaba una carga absurda de papas bombas, tan absurda que habría explotado al meterse en un hueco (y en Bogotá no faltan). Es preocupante también que exhibieran en la audiencia fotos de otras personas que no están vinculadas al proceso, pero que se encontraron o se toparon con los capturados.

Lo incautado en los allanamientos muestra que en ninguna casa habían armas ni implementos peligrosos. Ni una pistola. ¿Se imaginan un terrorista o un miliciano sin eso? Entones incautaron todos los equipos electrónicos y de comunicaciones que encontraron en los inmuebles (computadores, celulares, discos duros, memorias USB, cámaras, un par de “boquitoquis”, simcards, etc.), incluso los que no pertenecían a las personas investigadas. Aún no se ha revisado la información que contienen. Entre lo incautado lo único alusivo al ELN y a “a otros grupos terroristas” (según dijo la Fiscal) fue un conjunto de cartillas y panfletos, así como calcomanías y publicidad “alusiva a la revolución”. Aclaro que en la mayoría de los casos no había más de un ejemplar de cada uno, lo que sólo bastaría para inferir que hay simpatía, ánimos de coleccionar o interés por estar al tanto del conflicto armado y del país.

Y en otras casas, como ni un panfleto pudieron llevarse, incautaron objetos que no tienen nada de “delictivos”: boinas, un par de prendas de vestir de moda tipo camuflado (pantalones cargo de los que se consiguen en cualquier almacén y que se visten públicamente), algunos pasamontañas, un overol. Pero lo que evidencia el sesgo de esta investigación es que incautaron afiches, volantes y material de estudio de los procesos políticos (públicos y legales) a los que pertenecen los jóvenes perseguidos. Por ejemplo, las pancartas del Congreso de los Pueblos, volantes del encuentro de la MANE, hasta un afiche con un mapa de Colombia y una frase contra el capitalismo, incluso un botón que debería usarse ahora en el que se lee “No a la persecución judicial” y “Contra la detención arbitraria”. Para rematar, incautaron una selección azarosa de libros críticos, otros sobre el conflicto armado colombiano y otros con palabras que tal vez no comprendieron pero que parecen muy peligrosos, tales como “totalitarismo”. De la casa de Paola se llevaron el libro “Actores armados y Población civil” del profesor Mario Aguilera, así como la cartilla “Carta del Ché a Fidel”. Sorpresa: ¡la gente de izquierda sí lee! Por esto vamos a tomar fotos de nuestros libros críticos, rojos, revolucionarios y subirlos a redes con el HT #libroslibres.

Lo que sigue.

Mañana lunes 13 de julio, desde las 9 a.m., está programada la continuación de la audiencia de imputación, en la que la Fiscalía deberá precisar a qué delitos corresponden esos hechos del "tropel", así como indicar cuál fue el grado de participación de cada persona investigada. Según los medios, la Fiscalía imputará unos delitos de mayor gravedad (terrorismo, rebelión y concierto para delinquir) a tres de los jóvenes y otros menos graves a las demás personas capturadas. Pero esto aún no está confirmado. Esta calificación jurídica de los hechos es provisional y puede variar de aquí a la siguiente etapa, pero es muy relevante ahora porque el tipo de delitos marca las posibilidades de mantenerse en reclusión, en detención domiciliara o gozar de libertad mientras culmina el proceso. Ese tema, si hay o no medida de aseguramiento y qué modalidad, deberá abordarse una vez culminada la imputación y ser decidida por la Jueza. Aquí puede ser útil mostrar que nuestras amigas, compañeros y familiares capturados tienen arraigo social y no son personas peligrosas, ya que de hecho no lo son. Por tanto, en virtud del principio constitucional de la presunción de inocencia, no deben estar en la cárcel hasta que culmine la investigación y sean debidamente juzgados, lo que puede tardarse algunos meses.

Para ubicar mejor en qué va esto.
El proceso penal acusatorio en Colombia es más o menos así (no soy experta, entonces me excusan):

1. Indagación:
que es lo que ha hecho hasta el momento la Fiscalía con los seguimientos e interceptaciones. Esta fase es reservada y puede durar hasta 2 años (incluso 3 cuando hay varias personas vinculadas) antes de que la Fiscalía decida comunicar de la investigación a los procesados.

2. Investigación:
que es la fase que se abre formalmente con la audiencia de formulación de imputación. Puede durar hasta 120 días cuando hay más de 3 procesados o varios delitos. A partir de ahora, tanto la Fiscalía como la Defensa deberán recaudar las pruebas, para afirmar o controvertir la comisión de los hechos que fueron imputados.

3. Juzgamiento:
tiene varias sub etapas (audiencia de formulación de acusación, audiencia preparatoria y juicio oral) que también se llevan unos meses. Aquí es cuando van a ser presentadas, controvertidas y valoradas las pruebas. Sólo al final, con la sentencia, podría desvirtuarse la inocencia si el Estado loga demostrar sin lugar a duda la existencia del delito y la responsabilidad penal individual de cada imputado. Es claro entonces que se encuentra el proceso en una etapa muy incipiente, donde lo de señalar y culpabilizar es indebido e irresponsable, incluso puede ser un delito. Así que todos los medios y autoridades estatales están llamados a retractarse por desconocer el derecho a la presunción de inocencia.

La anécdota

En la audiencia de ayer, la Policía le quitó a los jóvenes capturados los bolígrafos que tenían para tomar nota de la imputación. Un abogado defensor le informó esto a la Juez, pero ella consideró que era un “protocolo de seguridad”. Sólo por la intervención el Ministerio Público se logró que se los regresaran, previa revisión exhaustiva de cada uno por parte de la Policía. Moraleja: ¡Los bolígrafos son su única arma!

Este relato es sólo de lo que ha pasado en las audiencias. Pero en las afueras de Paloquemao se viven las muestras más hermosas de solidaridad y organización, de las feministas, de las y los estudiantes, de las familias, de las amistades, del Congreso de los Pueblos. ¡Y que sigan hasta que esto pare!


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