Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

LOS INDIOS Y CAMPESINOS CON SUS SELVAS Y MONTAÑAS TAMBIÉN SON COLOMBIA.

Departamento de Arauca, Colombia Octubre 28 del 2008

LOS INDIOS Y CAMPESINOS CON SUS SELVAS Y MONTAÑAS TAMBIEN SON COLOMBIA.

La otra Colombia, la de las selvas y montañas, ríos y sabanas, poblada por indios, campesinos y diversas especies de animales, vegetales y microorganismos. La Colombia que expresa vida, la tierra de los que queremos, amamos y defendemos patria. Esa patria que horroriza a quienes han nacido en cunas de oro y se han criado en cajas de cristal, rodeados de comodidades, de los beneficios del “progreso”  y avances científicos y tecnológicos. Aquellos colombo europeos y colombo americanos, que se creen con el derecho a despreciarnos, a satanizarnos de salvajes y a ver a la patria como una despensa donde todo se puede tomar, saquear y maltratar. No quieren hablar de esa patria arruinada por el sistema, de ciudades plagadas de miserables y pueblos mugrientos símbolos de la pobreza, producto del abandono político y social de un gobierno dedicado a la guerra y al terrorismo de estado. Por qué quejarse de lo que ha tenido de vida cotidiana nuestros indígenas y campesinos, esa tierra donde las garrapatas, los chinches y miles de insectos hacen parte de la prodigiosa biodiversidad que la madre naturaleza nos ha brindado; riquezas que este pueblo de la verdadera Colombia valora y defiende de aquellos que los consideran indeseables y enemigos, porque han reducido la vida y el mundo a esa caja de cristal que los vio nacer, crecer y tal vez morir. Algunos de ellos, acreedores de los premios tradicionales de la oligarquía y de los herederos de las monarquías esclavizadoras que aún prevalecen, los que desde 1492 nos infectaron de violencia y pillaje nuestras tierras.

Violencia cruel que en nada ha cambiado después de 516 años de explotación. Vemos cómo se reprime y masacra nuestros indios y campesinos, cuando reclaman sus derechos, su cultura y sus tierras. Nada se dice en esos escenarios de la extrema oligarquía, allí, donde con premios de manera hipócrita se maquilla la verdad y se oculta las consecuencias nefastas de lo que ha entregado el modelo capitalista al mundo: Miseria, enfermedad, deterioro ambiental, etnocidio, guerras y desastres. Por qué no maravillarse de nuestras montañas y selvas; madre tierra profanada por taladros y pesadas maquinarias que maltratan sus entrañas en su afán por robar el carbón del Cerrejón, las esmeraldas de Boyacá, el oro del Chocó, la madera de la selva y el petróleo en todo el país. Los héroes y heroínas no son precisamente los que reciben los premios de las monarquías; nuestros verdaderos héroes son los indios, campesinos y líderes sociales que desafiando el terror de régimen de gobierno, se atreven a levantar su voz, su mano y han marchado kilómetros para defender esta patria de tierra, de sol, de agua, de aire, selvas y montañas que amamos. Esa patria viva, no de cristal y artificial, por la que lucharemos con nuestra propia vida para garantizar nuestra permanencia y soberanía.

Se equivocan los que creen que esta otra Colombia no tiene dolientes. La gran jornada de protesta y levantamiento indígena, campesino y sectores sociales, no es una lucha de barriga, es una lucha política e ideológica, que demuestra que aun hay dignidad y que por encima de un régimen represivo fascista, está nuestro compromiso con la patria, con nuestra cultura, respeto, soberanía y autodeterminación. Las balas asesinas, las mentiras, las trampas y la arrogancia dictatorial de Uribe con su Estado de conmoción interior y la fracasada Seguridad Democrática, no detendrán la conciencia y amor de patria de millones de colombianos. El dialogo con el gobierno, no puede permitirse que solo recoja los intereses del régimen de recuperar su imagen en su desespero por salvar el TLC con los Estados Unidos de Norteamérica, sino la justeza de los derechos de los pueblos indígenas y campesinos, y la soberanía de la patria. No se puede respaldar la insensatez de un régimen narco paramilitar que insiste en un TLC, cuando la crisis económica mundial amenaza con una hecatombe del sistema capitalista, un fracaso del libre mercado y el fraude del poder financiero de la banca mundial.


ROMPIENDO LA MORDAZA POR LOS DERECHOS DEL PUEBLO, OPINEMOS NO CALLEMOS.

ORGANIZACIONES SOCIALES DE ARAUCA, COLOMBIA.

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