Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

IMPRESIONES AL REGIMEN DE TERROR EN BOGOTA Y USO DE LA BOMBA MAGNETICA

Por: Sergio Vargas, opinión.
Fecha de publicación: 16 de mayo de 2012.

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Así quedó el vehículo blindado del ex ministro Fernando Londoño. Foto:


Con la noticia del atentado que sufrió el ex ministro Fernando Londoño el día de ayer, el régimen de terror se promulgó en medios de comunicación, en las altas esferas del gobierno, en las instituciones públicas y por inercia se instauró entre la ciudadanía del común. Miedo, pánico, ¿desesperanza?, y un temor a lo irracional acorralaron la ciudad gracias al impacto mediático que logró la noticia del atentado, y que logró invisibilizar la oposición popular y masiva del pueblo a la implementación del TLC con Estados Unidos que inició ayer; y que también logró estigmatizar y desprestigiar la protesta estudiantil que se adelantó en la Universidad Nacional contra el nefasto tratado. Hasta el alcalde Gustavo Petro hizo un llamado a los protestantes, para que, en relación al atentado y sus consecuencias, se dispersaran y dejaran de manifestarse, como si un hecho tuviera relación con el otro… Lo que se vivió ayer en Bogotá es la demostración fehaciente de una sociedad en guerra y de un régimen que azuza el terror para implementar medidas arbitrarias que repelen los derechos sociales, tales, por ejemplo, como el derecho a la educación, que fue violado al suspenderse las clases en todos los establecimientos de educación superior de la capital.

Una caracterización somera del papel de los medios de comunicación el día de ayer permite comprender su importancia en la difusión de terror, una de las palabras características de la escalada de represión post 9/11. RCN Radio resumía los acontecimientos del día con una frase lapidaria: “mientras encapuchados  inician protesta en la Universidad Nacional estalla bomba contra el ex ministro…” ¿Relación casual?, se pregunta el ciudadano de a pie. “No hay certeza de una relación entre el carro bomba de la mañana y este atentado”, insistían las autoridades, pero la noticia era otra: “de los hechos del día de hoy hay un capturado perteneciente a las FARC.” ¿Otra relación casual? Podría preguntar otro ciudadano de a pie; pero en las redes sociales se hacía otra pregunta: “¿si no existieran las FARC a quién se le echa la culpa?” Es precisamente la búsqueda de responsables lo que contribuye al esclarecimiento de la verdad, empero el señalamiento en el marco del régimen de terror pretendía reseñar a la insurgencia y de paso desmoronar la marcha que se adelantó contra el TLC en las calles del centro de la ciudad y por supuesto los conatos de rebeldía en la Universidad Nacional. El mensaje, horas después del atentado, fue claro: se solidariza contra el terrorismo, o se actúa en nombre de él, cual escuela uribista, de la cual Fernando Londoño, junto a otros connotados representantes, como José Obdulio Gaviria, y Francisco Santos (que ayer acompañó al ex presidente Uribe a instaurar demandas contra Mancuso por supuesta injuria y calumnia), son acérrimos defensores.  

Inicialmente los móviles del atentado eran confusos, pero al final del día se pudieron conocer algunos detalles sobre el mismo. El más importante es que se utilizó una bomba de adhesión magnética contra el carro del ex ministro, y que según los medios, “nunca antes se había utilizado en Colombia.” Pero, pese a no tener indicios en nuestro país sobre la utilización de esta tecnología, sí se encuentran supuestas referencias a grupos como ETA ó  “extremistas islámicos.”

Sin embargo, una sola referencia internacional muestra semejanzas increíbles del atentado de ayer con otro similar. Se trata del atentado que sufrió el científico iraní Mostafa Ahmadi Roshan en enero de este año, y que hace parte de una carrera criminal contra los investigadores de Irán. Según informaron las fuentes del gobierno iraní y los mismos medios de comunicación globales, “dos terroristas se acercaron al vehículo del joven científico a bordo de una motocicleta, adosaron un artefacto explosivo y huyeron a la carrera” (ABC). Como consecuencia de la explosión Roshan y un peatón perdieron la vida, y su conductor quedó gravemente lesionado. Irán considera que los ataques provienen de las agencias de inteligencia estadounidenses e israelíes, y esta se ha constituido en una verdad inexorable de que así se trata, dadas las revelaciones que a través de documentos públicos se han descubierto y de las investigaciones multilaterales.  Israel, en febrero de este año, utilizó el mismo método en un vehículo de su embajada en Nueva Delhi, India, en lo que parece haber sido un autoatentado que tenía como fin justificar intervenciones contra Irán: el hecho es que al colocar la bomba magnética no hubo ocupantes en el carro, y que el explosivo no tenía la intención de matar sino de dañar el automotor. Las referencias casuales de estos atentados que ha preparado Israel a través de bombas magnéticas, evidentemente no fueron tenidas en cuenta por medios de comunicación o sus fuentes en el momento de informar sobre supuestos responsables el día de ayer. Aunado a ello no se encuentra fácilmente las referencias informativas de que ETA haya utilizado estas bombas, o los supuestos extremistas islámicos.
 

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Momentos de tensión en Irán en enero de 2012, cuando una bomba magnética fue colocada en el vehículo del científco iraní Roshan. Foto: AP

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Así quedó el vehículo israelí en India, producto de la explosión de la bomba magnética en febrero de este año. Foto: Reuters.


El mismo modus operandi de los atentados en oriente operó ayer contra Londoño. La relación de instituciones y el uso eficiente de esta tecnología no debe subvalorarse, y su relación más cercana tiene que ver con los atentados perpetrados principalmente contra Irán, y donde estaría involucrado uno de los principales socios de Estados Unidos, Israel, que a su vez también es uno de los principales benefactores de la denominada lucha contra el terrorismo en Colombia.

Mientras el régimen de terror operaba, los uribistas trinaban de indignación contra el marco legal para la paz, que según ellos dejaría libres a los delincuentes y a los que califican, amañadamente, de terroristas. Desconocen sus desaciertos durante los ochos años de dictadura uribista, y cierran los ojos frente al marco de impunidad que significó Justicia y Paz, y eso sin contar con los enésimos escándalos de corrupción, asesinato, criminalidad, etc., que circundaron por la Casa de Nari entonces. Sin embargo, el gobierno anterior y éste no tienen diferencias abismales, y su relación parece ser más la de la implementación literal de los Protocolos de los sabios de Sión [uno de cuyos apartes dice que “(para obtener el poder y conservarlo) debemos crear la oposición a nuestros gobiernos”] que de una crítica a la política gubernamental en sí.

Sin embargo, me permito hacer referencia a los auto atentados que promovió y ejecutó el gobierno anterior, dos en especial: uno, el carro bomba contra la Universidad Militar Nueva Granada, y dos, el carro bomba en el barrio Galán. Estas acciones han tenido ya responsables oficiales juzgados por la justicia, y para muchos el accionar del régimen de terror del día de ayer pareció obedecer a una reactivación de estos atentados, curiosamente el día en que entró en vigencia el TLC, pero también el día en que nuevamente el ex presidente (asesino) Álvaro Uribe recorrió las calles de la ciudad, de sur a norte, ya sea radicando demandas o visitando a sus compinches, con total libertad…

Si de autoatentados se trata qué mejor aliado que Estados Unidos, que tiene vasta experiencia gracias al colapso de las torres gemelas; o qué mejor ejemplo que otro ministro víctima de sus coterráneos, como Germán Vargas Lleras, quien en el 2007 fue herido por un carro bomba.


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