Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

EL PERSONAJE DEL ANO EN COLOMBIA

EL PERSONAJE DEL AÑO EN COLOMBIA

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Por: GACR, El Macarenazoo
Fecha de publicación: 12 de diciembre de 2011

Como varios columnistas lo atinaron a decir en buena hora, hace mucho tiempo no se veía un movimiento estudiantil que avanzara en propuestas significativas e incidiera de manera determinante en el conjunto de la sociedad y en sus políticas públicas. En específico, con lo que necesariamente atañe a los estudiantes de nuestro país, su futuro y el de sus hijos, la educación universal y de calidad.

 

La propuesta de reforma a la ley 30 de 1992, presentada por el gobierno de Juan Manuel Santos, y que de manera prácticamente unilateral guiaría los destinos de la educación en Colombia, tuvo un acontecimiento que en los círculos del mismo establecimiento no estaba presupuestado: una oposición masiva y rotunda a los intereses de privatización de la educación, que no proyectaba además los intereses de la mayoría de la comunidad académica en general.

 

El movimiento estudiantil, siempre fragmentado en pequeños grupos, empezó a deliberar en torno a un sólo fin, tumbar la propuesta de la reforma planteada, desde la promulgación de una contrarreforma. Para ese logro, se constituyó una dirigencia, la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, quien fue la vocera ante los medios de comunicación  y el país de lo que se iba avanzando. La MANE, aún así, no es el personaje del año, sino cada uno de esos estudiantes que se mojaron en una marcha, que chapotearon charcos, que pintaron las paredes, que se levantaron frente a un policía o que lo abrazaron, que se besaron, o que, aún más, decididamente en un escritorio, leyeron con juicio la propuesta de reforma y trinaron, o expresaron en el marco de una asamblea sus opiniones. Nuestro personaje del año en Colombia es el movimiento estudiantil.

 

En el paro que se realizó este año, en donde el punto más alto se vivió con la parálisis de 32 universidades públicas en el segundo semestre del año, junto con la unión de institutos y centros de formación universitaria privadas, se logró algo que no se vio en el paro de 2007 en el gobierno de Álvaro Uribe: avanzar en la organización estudiantil y lograr los propósitos, por lo menos, que se diseñaron a corto plazo, como frenar el avance de la reforma a la ley 30. Obviamente esto se dio por la redefinición del objeto de la protesta, que se desarrolló a través del paro, asambleas, e increíblemente con performances públicos que en otros tiempos eran impensables, como tomarse las calles en la noche en una especie de carnaval, o llenar cuatro o más veces la plaza de Bolívar un mismo día, e incluso regalar flores, besos y abrazos a los verdugos.

 

La innovación permitió que el pueblo colombiano se identificara con la causa estudiantil, y que los medios de comunicación tradicionales se quedaran sin espacio en sus notas para objetar las marchas porque obstaculizaban el tráfico o impedían la movilidad. Al final, los taxistas paraban sus carros en pleno trancón y eran entrevistados, decían que tocaba apoyar a los estudiantes, y así los ciudadanos de a pie se identificaron con la causa. Incluso, aparecieron los letreros en las casas apoyando a los estudiantes. Se seguía un parámetro dictado por la MANE, de acuerdo al cronograma de actividades, pero aún así era en sí mismo el movimiento quien desarrollaba ese ejercicio de protesta.

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Que levante hoy la mano quien puso su granito de arena para lograr el fin temporal de tumbar la reforma. Que levante la mano quien hizo una pancarta, quien la cargó, quien marchó, quien tomó fotos, quien se pintó la cara, quien hizo una pinta, etc.: ustedes son los protagonistas de este año.

 

Ahora, conscientes de que es necesario avanzar, y que un reconocimiento no refleja la nulidad de crítica, nos permitimos hacer breves comentarios, sobre lo que sigue y debe ser el movimiento de ahora en adelante. En primera medida, se debe criticar el hecho de que el virus de la asambleítis se haya tomado los espacios en la reanudación de clases; la condición de ciudadano está por encima de la condición temporal de estudiante, por eso el hecho de hacer asambleas para evitar tomar clases hasta el 24 de diciembre, simplemente reflejaba una ignorancia política de sus promotores: no hay tiempos para la revolución o el cambio social. Los dirigentes deben, así mismo, ser voceros de la comunidad, se deberían definir métodos no ortodoxos, sino auténticamente democráticos para elegirlos, evitando de esta forma que ocurran malinterpretaciones en sus opiniones públicas y escaramuzas dentro del mismo movimiento. La proyección debe ser a largo plazo, el modelo educativo a nivel nacional debe dar un vuelco hondo y  profundo, no se debe desfallecer, y aunque no se pueda volver a tener el mismo impacto mediático es imperativo poner a funcionar el trabajo político de base. Esas son tareas urgentes de estos personajes del año en Colombia, quienes reciben un reconocimiento y una responsabilidad por lo demostrado este año: se puede llegar lejos, y son ejemplo para niños, jóvenes, adultos, mujeres, campesinos y cualquier ciudadano por igual. ¡Viva el movimiento estudiantil latinoamericano!

 


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