Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

A LA LUZ DE LA BIBLIA Y LA EVOLUCION DE PENSAMIENTO DE LA HUMANIDAD NO HAY RAZON PARA NO APROBAR MATRIMONIO HOMOSEXUAL EN COLOMBIA

Por: Sergio Vargas, MZO
Fecha de publicación: 4 de abril de 2013.



Con la aprobación en primer debate de la Comisión Primera del Senado sobre la posibilidad de que las parejas homosexuales tengan la opción de casarse, y por ende compartir legalmente bienes, disfrutar en común los beneficios en salud, educación, subsidios estatales, etc., o en otras palabras, los mismos derechos fundamentales de los cuales hoy gozan las parejas heterosexuales, se abre un candente debate en la sociedad colombiana, endosada al sagrado corazón. La iniciativa es una de las pocas reformas legislativas positivas que adelantó el Congreso de Colombia a finales del año pasado; sin embargo ha estado plagada de críticas homofóbicas y absurdos argumentos religiosos en su contra. Un sólo argumento, sin embargo, parece ser la piedra angular de los anquilosados conservadores, quienes por obvia inercia también pertenecen o son creyentes de los principales cultos religiosos del país, ya sea católico o cristiano; su idea se basa en la directriz de la biblia, según la cual el matrimonio sólo ocurre cuando hay una unión entre un hombre y una mujer, “y los dos vendrán a ser una sola carne” (Génesis 2, 24). Insisten las iglesias colombianas, sus representantes religiosos y homofóbicos en el púlpito de la ley que no existe ninguna otra clase de unión permitida. Sin embargo, una somera relectura de su propio libro de referencia, permite encontrar increíbles relaciones matrimoniales permitidas y apoyadas por Dios. Veamos:


Gracias a una imagen publicitada en Internet, pude allegar muy fácilmente las referencias bibliográficas que permiten desentrañar esas lecturas que siempre han estado ahí, y que siempre será menester recabar con el fin de profundizar el debate que tuvo un nuevo episodio estos días con el acuerdo entre curas y políticos conservadores para oponerse a la iniciativa. La Biblia siempre ha sido utilizada como un símbolo de reverencia; debajo de los sovacos de miles de personas en el mundo permite colonizar territorios, desterrar costumbres, modificar culturas y tradiciones... es y ha sido una poderosa arma de intimidación mental, que incluso hoy en día sigue siendo utilizada para entablar debates en los Estados laicos de las sociedades liberales. Muchos hacen sus lecturas guíados por la razón, otros por la ceguera y pereza mental, sin embargo como cualquier obra literaria digna de admiración siempre cada fragmento de texto vale masticarlo, meditarlo, repetirlo, disfrutarlo incluso... es importante tomar el libro y darle siempre su repasada. Una de sus lecturas interesantes, y que viene al caso, se encuentra apenas en sus primeros párrafos, se trata del Capítulo 16 del libro de Génesis, en donde se detalla una de las enésimas formas de matrimonio que existen en la Biblia, un varón, una mujer y las propiedades de ésta, que en este caso resulta ser una esclava (es decir, no sólo dos cuerpos como aducen los críticos actuales del matrimonio gay, sino incluso otra mujer desposeída de libertad), leamos:

“Sarai, mujer de Abram, no había parido hijos; mas teniendo una esclava egipcia llamada Agar, dijo a su marido: bien ves que Dios me ha hecho estéril, para que no pariese; despósate con mi esclava, por si a lo menos logro tener hijos de ella. Y como condescendiese él a sus instancias, tomó Sarai a su esclava Agar egipcia, al cabo de diez años que moraban en tierra de Canaán, y se la dio por mujer a su esposo. El cual la recibió por tal o cohabitó con ella. Pero Agar sintiéndose embarazada comenzó a despreciar a su señora. Y dijo Sarai a Abram: mal te portas conmigo; yo te di mi esclava por mujer, la cual viéndose encinta, me mira ya con desprecio; el Señor sea juez entre mí y entre ti. A lo que, respondiendo Abram, le dijo: ahí tienes a tu esclava a tu disposición, haz con ella como te pareciere. Y como Sarai la maltratase, ella se huyó. Mas habiendola hallado un ángel del Señor en un lugar solitario junto a una fuente de agua, que está en el camino del sur en el desierto, le dijo: Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes tú?, ¿y a dónde vas? Vengo huyendo, respondió ella, de la presencia de Sarai mi ama. Replicó el ángel del Señor: vuelvéte a tu ama, y ponte humilde a sus ordenes. Y añadió: yo multiplicaré en tanto grado tu descendencia, que por su multitud no podrá contarse. Y prosiguió diciendo: he aquí que tu has concebido, y parirás un hijo; y le has de poner por nombre Ismael, por cuanto el señor te ha oído en tu aflicción. Este será un hombre fiero, se levantará él contra todos, y todos contra él, y fijará sus tiendas o su morada frente a las de todos sus hermanos. Y ella invocó así el nombre del Señor que le hablaba: ¡Oh Dios!, tu eres el que me has mirado en la aflicción. Porque es cierto, añadió, que he visto yo aquí las espaldas del Señor Dios que me ha mirado benignamente. Por eso llamó aquel pozo, pozo del Dios viviente y que me ha mirado y amparado. Este es el que está entre Cades y Barat. En fin, Agar parió un hijo a Abram, el cual le puso el nombre de Ismael. De ochenta y seis años era Abram cuando Agar le parió a Ismael.”
 

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Ahora leamos este fragmento, también tomado del Génesis, sobre la realización del matrimonio levirato, es decir el realizado entre un hombre y la esposa viuda del hermano de éste. La condición esencial para que este matrimonio se dé es que la cuñada no puede haber tenido un hijo en la primera unión, por lo cual obligatoriamente debe casarse con el hermano del esposo fallecido; por inercia la viuda deberá someterse sexualmente a su nuevo esposo: “Judá a su tiempo casó a su primogénito Her con una mujer llamada Tamar. Pero Her, primogénito de Judá, fue un malvado a los ojos del señor, que por eso le quitó la vida. Dijo entonces Judá a Onán, hijo suyo: Cásate con tu cuñada, a fin de dar sucesión a tu hermano. Pero Onán, sabiendo que la sucesión no había de ser suya, aunque se acostaba con ella, impedía el que concibiese, para que no nacieran hijos con el nombre del hermano (si lo hubiera tenido, el hijo mayor se debería llamar como el difunto hermano, y adquiriría los derechos de primogénito). Por lo cual el Señor lo hirió de muerte, en castigo de acción tan detestable.” Este tipo de matrimonio se impuso por ley con Moisés; siempre la viuda esposa tendría que casarse de nuevo con el hermano del fallecido; un caso se le propuso a Jesús, y es narrado en el libro de Mateo (22.24), en donde se le interroga, en el supuesto cielo, de quién sería la esposa resucitada que tuvo siete esposos distintos, de una misma familia, por ser todos ellos hermanos y porque adquiría el matrimonio cada vez que se moría uno de ellos, hasta que ya no quedó ninguno y la mujer murió.

En esta muy pequeña reseña de estos matrimonios, de los cuales poco se habla en los sermones, faltan los más controversiales, si es que aún estos dos anteriores no han parecido lo suficientemente escabrosos, teniendo en cuenta la nula disposición, discernimiento y raciocinio al que tiene derecho la mujer en estos casos. En el caso de la esclavitud, se relata en la Biblia, los derechos que tienen los ausentes de libertad en el caso de contraer matrimonio, antes o durante su periodo como esclavos. Si un hombre entra como esclavo con esposa, éste podrá salir del tiempo de esclavitud con ella; el esclavista podía colocar en matrimonio a dos esclavos, sin embargo la mujer e hijos que esta pareja tuviese siempre serán de la propiedad del dueño... un esclavo no podría reclamar estar con su mujer e hijos que adquirió en tiempo de esclavitud, a menos que decidiera ser esclavo toda su vida. La condición de la mujer se degrada aún más, no sólo es objeto de trabajo, sino sexual, tanto para el esposo esclavo como para el dueño: “si su señor le hubiere dado mujer no hebrea (al esclavo), y le hubiere parido hijos e hijas, la mujer y sus hijos serán de su señor; y él saldrá con su vestido. Que si el esclavo dijere: Yo amo a mi señor y a mi mujer e hijos, no quiero recobrar la libertad, el dueño le presentará ante los dioses, esto es, a los jueces, y arrimándole a los postes de la puerta de su casa, le perforará la oreja con una lezna, y quedará esclavo suyo para siempre.” (Éxodo, 21)

Miremos los dos últimos casos de matrimonios increíbles reseñados dentro de la Biblia, en donde la razón divina supedita la humana, y subordina a la mujer como mero objeto sexual. Las leyes del antiguo testamento (laxas y fuertes a la vez, muchas de las cuales la tradición judaíca las sustrajo en el Nuevo Testamento), narran el derecho que tienen los soldados en tiempo de guerra de tomar por esposas a las prisioneras que son tomadas al conquistar un territorio. Narra el libro de Deuteronomio: “si saliendo a pelear contra tus enemigos, el Señor Dios tuyo los entregare en tus manos, y los cautivares y vieres entre los cautivos una mujer hermosa, y enamorado de ella deseares tenerla por mujer, la introducirás en tu casa, llorará un mes a su padre y a su madre; después de esto te juntarás con ellas y tú serás su marido, y ella será mujer tuya. Si andando el tiempo te desagradare, la despacharás libre; no podrás venderla por dinero ni oprimirla con tiranía ya que la desfloraste (era virgen al ser capturada).” Moisés, sobre este asunto, autorizó a los israelitas a tomar como esposas a las jóvenes vírgenes capturadas en batalla y esclavas del enemigo. Finalmente, en este mismo libro se narra la ley permisiva de que un violador tome como esposa a su víctima: “si un hombre hallare a una doncella virgen que no está desposada, y forzándola la desflora, y se pone la cosa en tela de juicio, dará el agresor al padre de la doncella cincuenta ciclos de plata, y la tomará por mujer, porque la desfloró: ni podrá repudiarla en todos los días de su vida.”

No sólo el papel supeditado y subordinado de las mujeres aparece en la Biblia; en general las referencias antiguas sobre las principales religiones del mundo denotan el papel social que estas desempeñan, muy por debajo de los logros contemporáneos en defensa de los derechos de la mujer. Textos como El Corán son menos permisivos que la Biblia en el tratamiento hacia la mujer, más sin embargo son fuentes fidedignas del rol y contexto social en el cual se movían estos cánones del pasado. No es así, sin embargo, en todo el mundo: en India y en la cultura muisca la mujer era y es la figura principal a nivel político, religioso y moral; por ejemplo en los muiscas todo lo relacionado con este sexo dinamiza las relaciones ancestrales de los indígenas, el lenguaje, la medición del tiempo (de acuerdo a los ciclos de menstruación, cada 28 días), el poder político (matriarcado), etc. Este no es tema a explorar acá, lo que se desea hacer énfasis es que los vagos argumentos religiosos son evidentemente falaces en relación con la oposición a ultranza a dar derechos a las parejas homosexuales, que por cierto siempre han existido, y no se trata de moda, genética contemporánea, pérdida de valores o condición social dada por la globalización.

Las leyes enunciadas en el Antiguo Testamento son parte de la tradición judaíca arcaica; ninguna cultura hoy acepta preceptos del matrimonio como los ejemplarizados, pero los neoprofetas, es decir, curas, religiosos, conservadores, etc., sí utilizan la supuesta palabra divina de cualquier parte de la Biblia para enunciar modos y cualidades de vida. La Biblia además está repleta de ejemplos de matrimonios increíbles a la luz de los preceptos morales actuales. El hombre se puede casar también con las concubinas de su mujer: Abraham y Caleb se casaron con dos cada uno; Gedeón, Nacor, Jacob, Elfaz, Manasés y Balatasar con una cada uno; y Salomón con 300 concubinas. Así mismo la constante poligamia del pasado y del presente: Lamec, Jacob, Ashur y Elcana con dos cada uno; Esaú y Roboam con tres; con “muchas” Gedeón y David; y Salomón que contó con 700 esposas.

La evolución del pensamiento permitió detener estos abusos contra la mujer, ¿por qué estos mismos religiosos se ofuscan y rasgan las vestiduras atacando los derechos de las mujeres como el aborto, y los derechos de las personas con orientaciones sexuales diversas como el matrimonio, entendido éste como una posibilidad de acordar legalmente con la pareja un futuro estable? La invitación es a mirar a las luces del ejemplo y de su texto literario, que todo puede cambiar en beneficio de la humanidad, en pro de los derechos ciudadanos y en favor de la construcción social de bienestar de la familia nuclear que hoy en día ya no sólo es hombre o mujer; grandes logros en esta materia se vienen realizando en Europa, Estados Unidos en la propia latinoamérica, Colombia no puede estar endosada al mal que representa el estancamiento del pensamiento arcaico.

 


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