Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

UD LEGALIZAR LA BUROCRACIA ADMINISTRATIVA LA FUNCION DEL ACUERDO 008 DE 2013

Por: Guillermo Andrés Castro Rozo e Isaac Morales Villa.
El Macarenazoo para periódico de la ASAB 1A P3CERA
Fecha de publicación: 17 de abril de 2014.

 
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Ávida de una reforma académica y administrativa integral en la Universidad Distrital los ejercicios democráticos para propiciar cambios estructurales siempre han estado presentes en los pasillos de la academia; pero éstos, a la luz de lo que sucedió a finales del año pasado en el seno del Consejo Superior Universitario, parecieron estancarse en lo que se denunció antaño: en simulacros de participación, espacios en donde aparentemente se debatía y proponía a la alta gerencia de la universidad lo que urgía cambiar en la misma. No fue así.

En el 2008 surtió un proceso denominado Asamblea Consultiva Universitaria cuyo fin era establecer los lineamientos epistemológicos y políticos para la consecución de una reforma urgente y necesaria, en ese entonces y aún hoy, en la U.D. Las críticas a ese proceso cundieron, principalmente por su carácter consultivo y no vinculante de las decisiones que allí se tomasen; espacio por cierto, en términos positivistas, plural y participativo dadas las características de los asambleístas elegidos, propios de la heterogeneidad de la comunidad universitaria. Sin embargo, ni este proceso ni los usuales procesos de participación (o más bien simulacros) no fueron tenidos en cuenta para que de manera in-consulta, impopular, y en términos generales apartados de la realidad histórica y académica de la universidad, el Consejo Superior aprobara el Acuerdo 008 en noviembre del año pasado.

El presunto Estatuto Académico de la Universidad Distrital, Acuerdo 008 de 2013, ha propiciado la reflexión y la movilización de la comunidad universitaria desde entonces. Y este semestre en particular ha sido el epicentro del debate en las instancias administrativas y pedagógicas del álma máter. El Acuerdo en síntesis plantea la reforma necesaria que requiere la universidad, pero propio del concepto seudo demiurgo que representa el CSU, sin  tener en cuenta lo que piensa la comunidad universitaria, es decir estudiantes, trabajadores, cuerpo docente y personal administrativo. En este sentido, Carlos Araque, Coordinador de la Unidad de Investigación de la Facultad de Artes ASAB, plantea que “el acuerdo 008 es un documento hecho de retazos que no recoge la propuesta de reforma, es inconsulta, ilegitima y es ilegal.”

Sin embargo, el Acuerdo sí pretende ser un adalid legal del ahondamiento de la crisis administrativa, pues plantea y crea un sin número de instancias burocráticas que repercutirían directamente en la promoción del conocimiento integral. Sólo un pequeño balance de la reforma, da cuenta de creaciones de vice decanaturas,  consejos, y diversas instancias de decisión y deliberación, que no permitirían el desembotellamiento institucional de la U.D., sino que lo acrecentaría. Las funciones de consejos, unidades académicas, unidades de apoyo, departamentos, institutos, centros, subsistemas, comités, áreas, claustros, consejos, coordinaciones, direcciones e incluso consejos editoriales, emplazadas en el marco de nuevas facultades, no solamente son espurias en un racionamiento elemental  de las mismas, sino también complejas dadas las dinámicas de la universidad, que no necesita tantas instancias administrativas para desarrollar correctamente su visión, su misión, su perfil institucional, como centro de estudios público de la capital.

Precisamente Edna Rocio Méndez, Coordinadora de la Unidad de Extensión de la Facultad de Artes ASAB, afirma que la reforma “no da respuesta a unas dificultades de carácter administrativo que se vienen señalando desde hace un buen tiempo y que fueron uno de los motivos centrales de empezar a hablar de una reforma universitaria, de una necesidad de modificar una estructura orgánica y administrativa y académica. Entonces (el Acuerdo) no resuelve ninguna de las situaciones administrativas que se vienen presentando, y sí ahonda, dijéramos, le agrega, unos elementos de dificultad en la administración (...) unas estructuras que no sabemos cómo operativamente se van a dar.”

Las necesidades más sentidas en la comunidad no aparecen enumeradas en la propuesta de la seudo reforma que no adquiere legitimidad si la comunidad universitaria así lo decide, y constituye con fuerza el bloque popular para detener la implementación de la misma. Esto sin demeritar que efectivamente hace falta el cambio estructural en la universidad y urge emplazar a las instancias de dirección de la academia para que se comprometan con impulsar una reforma incluyente. La fatídica deserción universitaria, por ejemplo, podría ahondarse, con los “tiempos” que enumera el Acuerdo para que los estudiantes no dejen de serlo; con el promedio que no puede ser inferior a 3.5, y con espacios administrativos, esos sí, que no crea la reforma, para evitar la deserción y promover al acompañamiento a los estudiantes en su proceso de aprendizaje. De nuevo, una vez más, el demiurgo CSU hace de las suyas, se aleja más de la base de la universidad – la comunidad universitaria – y legaliza la arbitrariedad académica y administrativa.

Es bien sabido que la educación en Colombia requiere una reforma, porque la actual Ley 30 de educación superior es dañina, dadas las implicaciones eminentemente mercantilistas de la misma, y que emula a la perfección el Acuerdo 008. No sólo por su estructura sino por lo que representa, el Acuerdo es un peligro para el correcto desenvolvimiento de la calidad, pertinencia y eficiencia de la educación superior que da la universidad del Distrito. Los estudiantes consultados sugieren, casi que de manera unísona, que el Acuerdo fue planteado “cuando la participación estudiantil era incipiente y todos estábamos pensando en vacaciones, no teníamos participación en el Consejo Superior Universitario, porque el que teníamos (el representante estudiantil) fue expulsado días antes. Esto vislumbra una estrategia del C.S.U.: anular la participación activa de los estudiantes para sesionar en las decisiones importantes a su gusto.”

Sobre la afectación particular a la Facultad de artes A.S.A.B., los estudiantes enuncian que ésta “no es ajena a los eventos en la Universidad Distrital; por lo tanto nos manifestamos en desacuerdo con el C.S.U. Pedimos la revocatoria del mismo y la nulidad del acuerdo 008 y sus hermanos gemelos. Exigimos la participación en la construcción de una reforma democrática que albergue todas las necesidades de cada una de las facultades de la U. Distrital comprendiendo que cada una tiene necesidades particulares.”

El Acuerdo podría surtir efecto desde el primero de enero del 2015 según reza el Artículo 70 del mismo.


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