Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

VOLUNTAD HUMANITARIA COMO VERDADERA SALIDA.

Por: Sergio Vargas. Opinión.

Las gestiones que adelantan varias personalidades para lograr la liberación de los secuestrados, tuvo su punto cumbre ayer con la puesta en libertad de cuatro miembros de la fuerza pública, hecho que también demostró el nulo compromiso del gobierno por la integridad de sus ciudadanos. Quedó demostrado que este gobierno mentiroso no desea el bienestar de aquellos retenidos, pues pactó cancelar toda operación militar en la probable zona de liberación, y, sin cumplir el susodicho acuerdo, envío aeronaves y miembros en tierra para seguir la comisión humanitaria, lo que colocaba en grave riesgo la vida de los inminentes liberados. Ayer llegaron a decir los ex prisioneros de guerra ante los medios masivos de propaganda, que “no, para nada, no hubo hostigamientos, eso es una mentira,” ignorando lo que a través del video de Jorge Enrique Botero se comprobará, y demostrando su sangre recia de soldado profesional que en alguna ocasión anterior pudo haber asesinado civiles y presentarlos ante sus comandantes como guerrilleros dados de baja en combate.

 

La verdad este episodio de las liberaciones masivas se convierte en un show mediático que se aúna con las decenas de episodios por este estilo que se vivieron el año pasado. Con el riesgo de sonar ramplón, es más viable y genera menos traumatismos, que las FARC hubiesen liberado sin tanta parafernalia en cualquier caserío a sus prisioneros de guerra, si en serio buscasen una acción humanitaria, y no un espectáculo nacional que mantiene al país en vilo durante una semana; aunque dejar “a la deriva” a varias personas pueda presentarse en los medios como producto de una operación militar perfecta o la valentía del personaje que se escapó de sus captores. La acción humanitaria de ayer (que cuenta por cierto con el Comité Internacional de la Cruz Roja, que más que ser un ente imparcial, es toda una ramal de la estrategia de dominación mundial que se presta para los intereses lacayos mundiales), no fue respetada por el estado colombiano; por enésima vez sus pretensiones de aniquilar inhumanamente a la guerrilla lo llevó a pasar por alto los acuerdos que había logrado con Colombianos y colombianas por la paz, ignorando la “tregua” durante un periodo prudencial. Es necesario que la voluntad humanitaria sea de parte y parte. Lamentablemente, nada que venga de la oligarquía es fiable, todo está supeditado a unas condiciones imperiales que rebaja la vida a su más mínima expresión; y es acá donde el estado legal debe denotar el ejemplo frente al reino del terror del grupo guerrillero.

 

Con el pacto incumplido, en veremos está la pronta libertad de dos políticos retenidos: Alan Jara, y Sigifredo López; quienes de seguro, al llegar, no renunciarán a sus huestes partidistas y continuarán con las mismas triquiñuelas con las que vivían antes, como lo hizo el ex ministro Fernando Araujo; o como lo harán estos miembros del GAULA, recién liberados por su captores. Ya no extraña que lleguen diciendo que adoran a su glorioso ejército nacional. Aquí lo cierto es que si por un lado los prisioneros de guerra han sido tratados cruelmente (con cadenas, por ejemplo), el gobierno legítimo tampoco ha escatimado esfuerzos en lograr acuerdos reales que superen la guerra que padece el pueblo colombiano, negándose de plano a realizar Acuerdos humanitarios o diálogos bilaterales (a través de zonas de despeje, como lo sigue proponiendo la guerrilla), y así evitar jactarse con cuerpos cercenados en Ecuador o manos descuartizadas que son presentadas como trofeos de guerra.


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