Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

LA RUTA DE LA PAZ

Por: Diego Fernando Batero Santofimio.
Fecha de publicación: 25 de julio de 2014.

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Las conversaciones de paz en La Habana, Cuba, van con pasos seguros hacia una solución política al conflicto armado en Colombia. Foto: El Universal.

Desde que las primeras bombas impactaron el suelo marquetaliano, éstas se precedieron, se acompañaron y se continuaron de promesas por parte de cada gobierno de turno - cada uno a su manera - de que serían derrotadas las fuerzas insurgentes que acampaban entre el sur del Tolima y norte del Huila.

El ruido de la metralla a la distancia, empezaba a complacer los oídos de la clase política  criolla, gusto que perdura hasta la fecha. Ese es un punto de referencia en nuestra historia reciente que aún nos sigue afectando desde donde nos vienen mostrando su gran capacidad para ocultar y enmascarar no solo la gran mediocridad de la cual hacen gala sino también su incapacidad política, ya que desde esa época vienen achacándole el origen de todos los males humanos y supra humanos a aquellos grupos de alzados en armas.

Era la época donde por ejemplo, Álvaro Gómez Hurtado (los Álvaros parecen ser el karma de nuestro país) denunciaba desde la distancia y la comodidad del parlamento, la existencia de unas repúblicas independientes, las cuales sólo existían en la imaginación del parlamentario conservador. A partir de ese momento desde el Estado se asumiría una macabra costumbre, la de calificar a todo adversario político de guerrillero y de adjudicar a todos los males de este país autoría insurgente, porque como ya había sentenciado el escritor uruguayo Eduardo Galeano "para los dueños del poder hasta el tiempo es subversivo, porque el tiempo siempre tiende al cambio". Y es así como todos los males de la patria ya tienen bautizo, sin importar las causas objetivas ni los elementos subjetivos implicados en su génesis.

El 30 de enero de 1983 se da el primer acercamiento entre las FARC y el gobierno nacional del entonces presidente Belisario Betancourt que van a permitir el 28 de mayo de 1984 suscribir los acuerdos de La Uribe (Meta) que significaría un cese al fuego de forma unilateral por parte de la guerrilla. Al año siguiente, el 28 de enero, se da luz verde por parte del gobierno para la constitución jurídica de la Unión Patriótica y después viene la historia del genocidio que ya todos conocemos y que requiere una valoración crítica, porque aunque no lo crean aún hoy en día no se ha esclarecido la autoría intelectual del genocidio contra la UP. El 10 de agosto de 1990 muere el máximo ideólogo de las FARC y primer candidato de la UP a la presidencia, Jacobo Arenas, en medio de la operación Centauros II, sin embargo se continuó con el diálogo por parte de la insurgencia, al punto que el 15 de mayo de 1991 con el gobierno de César Gaviria (el de la apertura económica), gobierno que llevaría a cabo una gran ofensiva militar el 9 de diciembre del mismo año - pese a estar en negociaciones - contra el secretariado de las FARC en el campamento conocido como Casa Verde, enviando decenas de aviones Kafir, A 37 y Mirage;  así como tripas helicoportadas en halcones negros, además de miles de efectivos por tierra.. Aún así salieron en blanco. Luego viene el Caguán (que será tema de otra columna), sin lograr entre proceso y proceso algún avance efectivo.

Sin embargo en el proceso que actualmente se lleva en La Habana, Cuba, se han logrado importantes avances que permiten mantener cierto grado de optimismo, aunque con Juan Manuel Santos sea muy difícil ser optimista.

Tal vez un Jesús Santrich, un Iván Márquez o incluso Timoleón Jiménez (o cualquiera de los miles de integrantes de esa fuerza insurgente) dentro de poco ocupen alguna curul en el Senado de la República, incluso el mismo podio de Bolívar, y eso sería de festejo toda vez que sería el fin de una época de guerra, y que no se sorprenda la extrema derecha que ya tuvimos un presidente narco paramilitar. Y no seriamos el primer país, para la muestra un botón: Salvador Sánchez Cerén quien este año logró obtener la presidencia de El Salvador fue militante guerrillero en los 70 de las Fuerzas Populares de Liberación, organización integrante posteriormente del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en la lucha que esta organización libró contra el Estado entre 1980-1992; José "Pepe" Mujica fue militante del Movimiento de Liberación Nacional los Tupamaros (MLN-T); Dilma Rousseff hizo parte primero del Comando de Liberación Nacional (COLINA) y posteriormente de Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VARP); Daniel Ortega hizo parte del Frente Sandinista de Liberación Nacional(FSLN), organización guerrillera a la cual se unió después de abandonar sus estudios de Derecho a la edad de 18 años; el mismo Yasser Arafat antes de ser presidente de la Autoridad Nacional Palestina dirigió las luchas guerrilleras desde Al-Fatah y así podríamos encontrar múltiples ejemplos de quienes en algún momento se desenvolvieron en las luchas clandestinas y luego deciden hacer parte de los procesos políticos institucionales de sus respectivas naciones.


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