Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

CONTRA LA LEGALIZACION DE LA BUROCRACIA ADMINISTRATIVA LA UNIVERSIDAD DISTRITAL ENTRA EN PARO

Por: Guillermo Castro.
Periódico El Macarenazoo, para Techotiba.
Fecha de publicación: 9 de mayo de 2014.

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Foto Archivo particular.


La educación superior del Distrito en la cuerda floja dado el accionar anti popular y anti democrático del Consejo Superior Universitario (CSU, máximo ente administrativo de la Universidad Distrital). Ávida de una reforma académica y administrativa integral en la academia, los ejercicios democráticos para propiciar cambios estructurales siempre han estado presentes en los pasillos; pero éstos, a la luz de lo que sucedió a finales del año pasado en el seno del CSU, parecieron estancarse en lo que se denunció antaño: en simulacros de participación, espacios en donde aparentemente se debatía y proponía a la alta gerencia de la universidad lo que urgía cambiar en la misma. No fue así.

En el 2008 surtió un proceso denominado Asamblea Consultiva Universitaria cuyo fin era establecer los lineamientos epistemológicos y políticos para la consecución de una reforma urgente y necesaria, en ese entonces y aún hoy, en la U.D. Las críticas a ese proceso cundieron, principalmente por su carácter consultivo y no vinculante de las decisiones que allí se tomasen; espacio por cierto, en términos positivistas, plural y participativo dadas las características de los asambleístas elegidos, propios de la heterogeneidad de la comunidad universitaria. Pese a que la Asamblea Consultiva tuvo un costo de 400 millones de pesos ni este proceso ni los usuales procesos de participación (o más bien simulacros) no fueron tenidos en cuenta para que de manera in-consulta, impopular, y en términos generales apartados de la realidad histórica y académica de la universidad, el Consejo Superior aprobara el Acuerdo 008 en noviembre del año pasado.

Dicen algunos estudiantes en un comunicado que el proceso tendiente a reformar administrativamente la Universidad Distrital en 2008, demostró “la incongruencia de lo que allí se reglamenta: la burocracia, la manipulación política y administrativa.” En ese entonces, como hoy, la comunidad universitaria debió afrontar el penoso Acuerdo 007 de 2009, modificación de la prueba académica, mecanismo utilizado en la universidad para excluir, mantener y ratificar o no la condición de los estudiantes en esta institución... En 2010, producto de una acción popular, se logró tumbar esa particular reforma.

Hoy el presunto Estatuto Académico de la Universidad Distrital, Acuerdo 008 de 2013, ha propiciado la reflexión y la movilización de la comunidad universitaria. Este semestre en particular ha sido el epicentro del debate en las instancias administrativas y pedagógicas del álma máter. Por este motivo, después de meses de ser aprobado el acuerdo, por fin cursa hoy el paro de la Universidad Distrital tendiente a promover la “contrareforma.”

El Acuerdo - en síntesis - plantea la reforma necesaria que requiere la universidad, pero propio del concepto seudo demiurgo que representa el CSU, sin tener en cuenta lo que piensa la comunidad universitaria, es decir estudiantes, trabajadores, cuerpo docente y personal administrativo. Carlos Araque, Coordinador de la Unidad de Investigación de la Facultad de Artes ASAB, plantea que “el acuerdo 008 es un documento hecho de retazos que no recoge la propuesta de reforma, es inconsulta, ilegitima y es ilegal.”


Sin embargo, el Acuerdo sí pretende ser un adalid legal del ahondamiento de la crisis administrativa, pues plantea y crea un sin número de instancias burocráticas que repercutirían directamente en la promoción del conocimiento integral. Sólo un pequeño balance de la reforma da cuenta de creaciones de vice decanaturas,  consejos, y diversas instancias de decisión y deliberación, que no permitirían el desembotellamiento institucional de la U.D., sino que lo acrecentaría. Las funciones de consejos, unidades académicas, unidades de apoyo, departamentos, institutos, centros, subsistemas, comités, áreas, claustros, consejos, coordinaciones, direcciones e incluso consejos editoriales, emplazadas en el marco de nuevas facultades, no solamente son espurias en un racionamiento elemental  de las mismas, sino también complejas dadas las dinámicas de la universidad, que no necesita tantas instancias administrativas para desarrollar correctamente su visión, su misión, su perfil institucional, como centro de estudios público de la capital.

Edna Rocio Méndez, Coordinadora de la Unidad de Extensión de la Facultad de Artes ASAB, afirma que la reforma “no da respuesta a unas dificultades de carácter administrativo que se vienen señalando desde hace un buen tiempo y que fueron uno de los motivos centrales de empezar a hablar de una reforma universitaria, de una necesidad de modificar una estructura orgánica y administrativa y académica. Entonces (el Acuerdo) no resuelve ninguna de las situaciones administrativas que se vienen presentando, y sí ahonda, dijéramos, le agrega, unos elementos de dificultad en la administración (...) unas estructuras que no sabemos cómo operativamente se van a dar.”

Las necesidades más sentidas en la comunidad no aparecen enumeradas en la propuesta de la seudo reforma que no adquiere legitimidad si la comunidad universitaria así lo decide, y constituye con fuerza el bloque popular para detener la implementación de la misma. Esto sin demeritar que efectivamente hace falta el cambio estructural en la universidad y urge emplazar a las instancias de dirección de la academia para que se comprometan con impulsar una reforma incluyente. La fatídica deserción universitaria, por ejemplo, podría ahondarse, con los “tiempos” que enumera el Acuerdo para que los estudiantes no dejen de serlo; con el promedio que no puede ser inferior a 3.5, y con espacios administrativos, esos sí, que no crea la reforma, para evitar la deserción y promover al acompañamiento a los estudiantes en su proceso de aprendizaje. Sin embargo, dado el carácter legislador del Acuerdo, que dice que el mismo entrará a regir desde el 2015, se supondría que estas reformas no abarcarían a los actuales miembros de la comunidad universitaria. Dicen algunos miembros de la comunidad universitaria que “se manipula al estudiante con el cuento del promedio diciendo que sube a 3,5, hecho que no es cierto, porque aunque sí es posible que el CSU pueda reglamentar esta situación, no puede hacerlo en el Estatuto Académico, sino en el estudiantil, y hay acciones legales sencillas y rápidas que tumban esta norma (…) además porque aunque estuviese bien reglamentada, tampoco aplica a estudiantes antiguos (los que ingresen antes de 2.015), dada la irretroactividad de la norma y la relación contractual del reglamento estudiantil (sentencia 870 de 2.000 Corte Constitucional).”

Es bien sabido que la educación en Colombia requiere una reforma, porque la actual Ley 30 de educación superior es dañina, dadas las implicaciones eminentemente mercantilistas de la misma, y que emula a la perfección el Acuerdo 008. No sólo por su estructura sino por lo que representa, el Acuerdo es un peligro para el correcto desenvolvimiento de la calidad, pertinencia y eficiencia de la educación superior de la capital de la República, en donde está la directa incidencia de la Administración capitalina. A este respecto, el alcalde mayor de Bogotá sostuvo este 5 de mayo una reunión con los diferentes voceros estudiantiles, en donde, según Angélica Riaño, delegada de la Facultad de Artes ASAB, “el alcalde Gustavo Petro, como presidente del Consejo Superior Universitario, citará a una reunión a los miembros de dicho consejo teniendo en cuenta la derogación de los acuerdos 008 y 009, generar escenarios y garantías para la construcción democrática y académica de una reforma y asegurar la culminación del semestre académico en curso.” Según la delegada estudiantil, también “la alcaldía brindará herramientas de apoyo con medios de comunicación y en todo lo relacionado a los procesos jurídicos y  legales y se ratificaron los  tres primeros puntos del pliego de peticiones de los estudiantes  como consignas del movimiento estudiantil.” Como referente, el burgomastre apuntó que lo que se necesita en la Universidad Distrital es una “revolución institucional.”

Los estudiantes consultados sugieren, casi que de manera unísona, que el Acuerdo fue planteado “cuando la participación estudiantil era incipiente y todos estábamos pensando en vacaciones, no teníamos participación en el Consejo Superior Universitario, porque el que teníamos (el representante estudiantil) fue expulsado días antes. Esto vislumbra una estrategia del C.S.U.: anular la participación activa de los estudiantes para sesionar en las decisiones importantes a su gusto.”

En la gran jornada de paro académico que recién ha comenzado estos días en la Universidad Distrital, se propone emular la experiencia exitosa del Kurríkulo Alterno, espacio de discusión y deliberación que se creó antaño en una coyuntura similar de paro; para no desconocer ni la importancia per se que representan los espacio académicos ni la movilización social universitaria. Para consultar esta información click Aquí.


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