Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

NEONAZIS ATACAN EN LA SABANA DE BOGOTA

Por: El Macarenazoo.
Fecha de publicación: 26 de febrero de 2015.


Edison Oppenheim, señalado de promover las persecuciones fascistas en la sabana de Bogotá. Foto: Archivo personal.


Artistas, gestores culturales, y miembros de algunos grupos democráticos de la sabana de Bogotá, denuncian que un grupo, encabezado por un sujeto neofascista, les ha atacado en las últimas semanas, simplemente por su condición de defensores de la vida y no compartir las opiniones radicales que pregonan los grupos de ultraderecha en nuestro país. El sujeto, autodenominado como Edison Oppenheim en redes sociales, aprovecha sus cuentas virtuales, para realzar la figura de delincuentes como Carlos Castaño (ex jefe paramilitar, fundador de las Autodefensas Unidas de Colombia) y Adolf Hitler (fundador del nazismo alemán, responsable de la Segunda Guerra Mundial y del holocausto judío), pero también para hacer apología al uso de la violencia y las armas frente a quienes piensan distinto, como lo demuestra una bandera que tiene el título “Petro = asesino” junto a otra de la esvástica nazi, al lado de elementos puestos allí como bates de béisbol, macanas, cuchillos, hachas, armas tipo teaser y un revólver en el centro.
 


Se ha logrado detectar que el perfil sí corresponde a la misma persona que ha estado persiguiendo a hippies, artistas de la calle y otras personas en los municipios de la sabana de Bogotá, en especial en Mosquera y Facatativá (de donde es oriundo), lugar en donde se han incrementado los casos de sicariato en los últimos meses.


Edison Oppenheim también pertenecería a una facción ultra de los barristas del equipo Millonarios, con quienes al parecer se juntaría, según las denuncias, para perseguir a librepensadores. De esta manera crece la preocupación en la ciudadanía, que cree que detrás de distintivos de equipos de fútbol se pueden estar camuflando delincuentes que pueden usar la violencia con fines claramente políticos, racistas y de segragación poblacional, sin que las autoridades puedan tomar medidas al respecto.

 

 


Los grupos neonazis colombianos fueron desenmascarados antaño como facciones de grupos armados de derecha del país, como lo demostraron relaciones estrechas de las hordas neofascistas con los grupos paramilitares. Para la muestra sólo algunos ejemplos: En 2010, el grupo fascista Tercera Fuerza organizó e impulsó en la Universidad Gran Colombia la campaña presidencial de José Galat; en una de las reuniones estuvo Juan de Jesús Pimiento Traslaviña, miembro paramilitar al servicio de Víctor Carranza, asesinado un año después. En 2013, RCN Radio habló con algunos “morenazis” que adujeron que “s
i tuviéramos algún patrocinio de ellos (los paramilitares), pues sería genial”. El 8 de abril de 2014 fue asesinado en un ajuste de cuentas entre narcotraficantes y paramilitares Alfredo Devia, líder de Tercera Fuerza, vinculado con Los Rastrojos. Otro grupo, Movimiento de Restauración Nacional, fue el mismo que en 1987 posibilitó el origen de los paramilitares en Magdalena medio, en cabeza de Ernesto Baéz. El neonazi Raúl Hernández, en 2002, justificaba en un discurso la existencia de las “autodefensas,” asegurando que cuando los paramilitares asesinaban campesinos no era porque sembraran yuca no más, sino porque “eran guerrilleros.” Más recientemente, los grupos fascistas habían resguardado hasta su detención en Colombia al terrorista venezolano Lorent Saleh, que sirvió de enclave, según el escritor Francisco Alvarado, para que los neonazis fueran entrenados como paramilitares y sicarios “con la finalidad de ser infiltrados en Venezuela para realizar actividades violentas y servir como instrumentos de desestabilización.”

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