Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

NO ESTAMOS CON LA INSURGENCIA PERO SABEMOS DE DONDE VIENEN

Por: El Macarenazoo.
Fecha de publicación: 10 de julio de 2015


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El siguiente texto del Periódico El Macarenazoo ha sido modificado para una lectura en el contexto de la judicialización de un puñado de defensores de derechos humanos, activistas, estudiantes y profesionales que compartían lazos en común, no por ser terroristas, como lo quiere apuntar el Régimn, sino por participar en procesos sociales populares, como el Congreso de los Pueblos. El texto original era una respuesta a la horda de macartización que se desencadenó por Gina Parody en 2008 contra las universidades públicas. Y, dado el acontecer político actual, adquiere de nuevo relevancia, les hicimos pequeñas modificaciones, pero es increíble la similitud que guarda con lo que sucedió antaño... Seguimos en lo mismo con los mismos poderosos, seis años después.

Mientras Fiscales y magistrados corruptos aparecen en grabaciones con jefes paramilitares, o en actos de prevaricato, y son vistos como "presuntos" culpables. Así como son presuntos los más de sesenta congresistas vinculados con la parapolítica y presunto es el exministro Araujo y son presuntos todos los que están vinculados a crímenes cometidos por el Estado; los estudiantes y graduados de la Universidad Pública sí son culpables de favorecer a grupos terroristas. De hecho, dentro se originan dichos grupos y son centrales de reclutamiento según RCN y Caracol. 

Lo que vemos aquí no es una confusión, es un acto perverso del gobierno acompañado por los medios de comunicación masivos para criminalizar a uno de los mayores focos de oposición frente a un gobierno que ha concentrado todos los poderes. Primero el poder ejecutivo a través de un gobernante que es noticia todos los días por actos de corrupción de sus funcionarios (y eso que nos cuentan la verdad a medias). Después, el poder legislativo en donde no sólo pulula el uribismo y santismo patronal sino también decisiones que atentan contra el desarrollo equitativo de la población y favorecen a los monopolios, a las 2.300 familias en donde está concentrada la población de este país, al narcotráfico, a los crímenes de Estado. Y por último, el poder judicial, el mismo que se reestructura desde el Ejecutivo para  poder tumbar todos los procesos por parapolítica y tomar de manera frontal la consigna de que todo lo que representa oposición es blanco de la seguridad democrática y tíldado como foco de terrorismo.

¿Cómo no organizarse, construir medios alternativos, formar organizaciones de base, estudiar historia, ser humanista, crítico y librepensante en estas circunstancias? ¿O cómo quedarse quieto sin expresar, a lo mínimo solidaridad con las causas populares, de los que realmente son de abajo? Independientemente al hecho de que estemos o no de acuerdo con el uso de capuchas, sabemos que esa es la única manera de cuidar la integridad para quien hace ese tipo de oposición al gobierno. Es muy posible que muchos no estemos de parte de las pedreas, pero ello no implica que tengamos que criminalizar a quienes se manifiestan a través de ellas y se cuidan de los falsos positivos del gobierno que no son rectificados en los medios de comunicación masivos. De hecho tenemos falsos positivos que en este momento están en la cárcel y para quien no entienda qué es un falso positivo, es hacer persecución a quien haga oposición democrática al gobierno y poner en su casa bombas o campaña subversiva para judicializarlo. El hecho mismo de los señalamientos a la universidad demuestra la falta de libertad de expresión existente en este país.

¿Será que sólo los estudiantes críticos que estudian a Camilo Torres son terroristas? Según las convenciones de este país y las internacionales, alguien que haga secuestro es también un terrorista y tenemos al exministro Araujo, padre de la exministra de cultura y del antiguo director del DAS acusado de obstruir investigaciones y desaparecer pruebas que inculpaban a funcionarios del gobierno y de la fuerza pública con masacres de paramilitares. Es decir, que los terroristas en este país no son los que usan capucha, ni los que hacen organizaciones sociales y procesos independientes desde ellas. Pero este gobierno sólo pretende que veamos RCN y Caracol como un mero acto religioso, creyendo que todo lo que allí está es verdad única y revelada por el santísimo gobierno.

Por supuesto, en una comunidad carente de formación política, el hecho ha generado confusión y pánico. Algunos de los estudiantes y maestros se sienten atemorizados porque aunque nunca se preocuparon por la situación del país sino por entender números, por discutir convenciones para interpretar los procesos sociales y artísticos, ahora son blanco del gobierno por no haber sindicalizado a grupos que se expresan al interior de la universidad. No esperemos a que decidan si estamos delinquiendo, para todos los medios masivos, las entidades gubernamentales y la fuerza pública: ¡ya estamos delinquiendo!, todo lo que represente oposición a la dictadura uribista y santista, es sinónimo de delincuencia. Lo que demuestra de qué tipo es este gobierno.

Una de las prioridades de la insurgencia es infiltrar a las universidad, nos repiten constantemente los militares y los gobernantes. ¿Qué podemos decir entonces del gobierno, cuando el señor Santos habla de "inteligencia"? ¿no tendrá miembros del paramilitarismo infiltrados en nuestras universidades? Así sucede en las poblaciones rurales, con la diferencia de que en la ciudad estamos tan hacinados por el desplazamiento y tan preocupados por trabajar para pagar impuestos que ni cuenta nos damos de los casos de inocentes implicados en todas las porquerías que se les quiera adjudicar. Si hablamos de terrorismo, los senadores de la ultraderecha o los emisarios del gobierno, hacen terrorismo siempre tomando como rehenes a los miles de estudiantes de las universidades públicas y sus graduados. Nos está poniendo en medio del conflicto. Y ello se hace evidente en la falta de investigación sobre la presencia de la investigación social, de las dinámicas de los procesos populares, en su edición de los vídeos, en el rastreo de las comunicaciones privadas, en el seguimiento de las actividades de cada ciudadano, en la manipulación de la información ¿Cuándo el gobierno incita a acabar con comunidades de paz como la de San José de Apartadó no está acaso haciendo terrorismo? ¿O cuando insta a una comunidad a permitir el saqueo de sus recursos naturales, diciendo que eso trae inversión y desarrollo? ¿O cuándo a la brava tratan de incluir a pueblos enteros en la guerra, usando las casas de los pobladores como trincheras oficiales? Claro, ellos lo hacen sin capucha, con legalidad, con fuero de inmunidad, pero es que ellos son dueños del país y los cuida toda la fuerza pública que debería cuidarnos a nosotros que sí somos la población civil.

¿Qué habrá que hacer próximamente para entrar a la universidad? ¿Pronunciar el credo uribista? ¿Ser santista? ¿Defenestrar en contra del proceso de paz?


El Macarenazoo, no ha hecho otra cosa que informar. Jamás se ha prestado para las manipulaciones de RCN y Caracol. Siempre ha estado de parte de ofrecer a sus lectores, que no son sólo la comunidad académica, información veraz al alcance de todos. De hecho mostramos otras realidades, procesos académicos, debates literarios, procesos de organización social. Claro que somos un medio político pero no creemos que tengamos que pertenecer a alguno de los lados para tenerlos contentos o para que nos digan cómo debemos escribir. Hasta el momento nos hemos dado la posibilidad de ser independientes, y ello quiere decir que nos hemos constituido como un proceso de educación popular en donde aprendemos de nuestros errores, discutimos nuestros problemas y los del país, y le apostamos a la escritura y a la imagen como herramienta de información frente a la comunicación armada y criminal que emplea el gobierno.


Sabemos que queda muy poco de libertad de expresión en este país. Sabemos también que algunos temen por las represalias anunciadas por el gobierno, pero también creemos que es momento de aprovechar todos esos sentimientos guardados, informarnos, analizar realmente la información y unirnos para protegernos en contra de la criminalización de las universidades públicas, los medios de comunicación, los procesos sociales y populares. Es hora de que tomemos participación dentro de la transformación social del país. Para ello no estamos planteando el uso de las armas y mucho menos el terrorismo, el único terrorismo informativo es el de RCN y Caracol. Planteamos informarnos y cuidarnos entre todos, no permitir que se nos sindique y que tampoco se nos ponga en medio de una guerra frenética por el poder y por el control de las drogas. La invitación es a asumir nuestro papel político dentro de la construcción de un país que está al borde del desbarrancadero. Pero para ello no creemos que tengamos que tener líderes, y tampoco pensamos que debamos estar encima o debajo de alguien, el llamado es a que juntemos fuerzas desde el sentido común, no necesitamos otro representante que nosotros mismos, cada uno es un medio de comunicación masivo, somos iguales porque pensamos diferentes, si hoy permitimos que se oculte el pensamiento diferente de otros, mañana vendrán a callarnos a nosotros porque seremos entonces los diferentes a menos de que ya nos hayan callado.


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