Comunicación Alternativa // ISSN 2145-390X

JORGE REY DEL INTERES COLECTIVO A LA AMBICION PERSONAL

Por: Guillermo Castro, opinión.
Fecha de publicación: 26 de octubre de 2014.



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La renuncia de Jorge Rey a la Cámara de representantes para aspirar a la gobernación de Cundinamarca es ciertamente predecible, pero no deja de sugerir lo mediocre del panorama político a nivel regional y nacional; y también genera críticas, por lo menos desde el aspecto ético, por todo lo que representa esta decisión. Pocos medios de comunicación han sido voces críticas a este respecto, y en general la mayoría de medios por lo menos del orden local, de donde Rey es barón electoral, Funza, se han mostrado poco más que complacidos con la decisión del ex alcalde de este municipio. Estos medios, en términos generales, apuntan a respaldar la posición asumida por quien dijo el pasado martes al presentar su renuncia “Cundinamarca tendrá Rey”, en una afirmación que no dejó de causar malestar por tratarse de un juego de palabras con su apellido y el sistema de monarquía que funciona como una dictadura con un jefe único e incuestionable. El Macarenazoo y Las Dos Orillas brillan como dos de esos medios que han hecho un análisis más serio de la dimisión de Rey. Quiero, pues, sumar algunos elementos que me parecen pertinentes para el debate de altura que se le debe dar a esta clase de noticias.


En primer orden, la renuncia de Rey ha causado malestar entre sus mismos simpatizantes, quienes a través de redes sociales han asegurado no volver a votar por él, por incumplir con lo pactado en campaña. Y es que no es para menos: la multimillonaria campaña de Rey le aseguró una curul en la Cámara de representantes, a la cual se supone llegaría a respaldar y coadyuvar a solucionar las problemáticas de los habitantes de Cundinamarca. Sin embargo, en tres meses de legislación, la página web de la Cámara baja del Parlamento colombiano, consigna que lo único que el ex representante alcanzó a hacer fue ser asignado como ponente en el segundo debate en el proyecto de ley por el cual “la Nación se vincula a la celebración de los 150 años del municipio de Yumbo, departamento del Valle del Cauca.” Pese a que Rey radicó un día antes de presentar su renuncia una serie de proyectos de ley, éstos quedan a la deriva por no tener un doliente que los apalanque en la Cámara, y aún los mismos no han sido presentados de manera oficial al seno de la corporación. Es decir, en tres meses Rey apenas se hizo nombrar como ponente en un proyecto de ley ajeno a la jurisdicción de Cundinamarca, por lo cual queda en entredicho que en su corto periodo legislativo haya realmente adelantado gestión alguna (en términos oficiales) para su propio departamento.
 

Tres meses de cargo, de 48 que debía haber cumplido (pues fue elegido para que estuviera allí hasta el 20 de julio de 2018), representan apenas un 6% de cumplimiento de Rey en este cargo... Dice Las Dos Orillas sobre esta renuncia tan temprana: “¿tiene sentido realizar una inversión grande, en logística y recursos económicos, para participar en un debate electoral, hacerse elegir, renunciar a los tres meses y postularse para un nuevo cargo en unas próximas elecciones? (…) Max Weber manifiesta que el pecado comienza cuando esta ambición de poder se convierte en objeto de un puro interés personal. Ahí está la respuesta, el verdadero interés de dar el salto de una corporación, como es el Congreso de la República a una Gobernación o Alcaldía.” Y dice El Macarenazoo: “La salida del ex alcalde de Funza y ex director del IDACO se da en un momento coyuntural del debate político en el Congreso sobre la reforma de equilibrio de poderes, la cual justamente propone en su articulado original, hacer coincidir en un mismo periodo y época electoral las elecciones del Congreso y de las corporaciones públicas del orden local y la Presidencia. Si así hoy existiera, un funcionario público elegido por voto popular no podría pasar apenas tres meses en su cargo, para poder aspirar de nuevo a otro, y así aventurarse periodo tras periodo a ocupar distintos puestos y consolidar su poder político.” Resulta que no es ilegal la renuncia, pero sí cuestionable éticamente, y ésta es la principal coincidencia de los dos medios de comunicación, pues ambos señalan de falaces las promesas de un Rey que no alcanzó a terminar el periodo para el cual fue electo por aventurarse en un nuevo trajín proselitista. Según una encuesta de un medio virtual, el 47.1% de los consultados no estuvo de acuerdo con la renuncia.

Rey, sin embargo, en términos de la democracia representativa, tiene un gran respaldo de votos para poder de nuevo llegar a ocupar un cargo público. Se ha dicho que la fuerza del candidato es de más de 60 mil votos, sin embargo la cifra oficial es de 59.550. Los números y la masa aguantan grandes titulares de prensa, sin embargo un análisis un poco más profundo – que no deja de ser sencillo – arroja otros resultados que bien vale la pena difundir. La votación histórica para la Cámara de representantes en Cundinamarca pasó de un 45,69% de participación en 2002 a un 44,32% este año, es decir cada vez más gente deja de ir a votar; en el departamento crecen los habitantes y el censo electoral, pasando de 1'217.710 ciudadanos aptos para votar en 2002 a 1'658.905 este año. Aunque hay más población, hay cada vez menos votantes creyendo en la democracia representativa y menos personas eligiendo a los representantes. Es el caso de Jorge Rey, quien a la postre de la suma de las diversas variables electorales, sólo representa a un 3.58% de la población cundinamarquesa, esto porque el restante 96.42% no votó, votó en blanco, anuló su voto, votó por otros partidos y/o por otros candidatos. Acá hay realmente una amplia mayoría frente a una minoría que funge en el poder.

La democracia representativa está diseñada para que no participe la gente en la toma de decisiones, sin que el pueblo le dé un mandato a los gobernantes, y éstos por supuesto no tengan que rendir cuentas sobre quienes les votan... si no cumplen, no importa, no pasa nada. Rey, en síntesis, no le cumplió a su minúscula fuerza de apoyo, pero si la amplia mayoría no reacciona, se cumplirán las palabras en donde la democracia sea cada vez más adorno, y la monarquía prometida una realidad. Para los mismos simpatizantes de Rey la decisión reflejó el paso "del interés colectivo a la ambición personal."


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Pepe Mújica, presidente saliente de Uruguay, y uno de los más importantes líderes políticos del mundo, con una premisa que cae como anillo al dedo.

 


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